Tanto cliché tenía que tener algo raro

Uruguay es un país donde lo increíble se renueva constantemente. Ese mismo país donde un pibe que debuta y lleva dos partidos en primera división, no puede jugar el tercero porque llegó a la quinta amarilla.
Mismo país que discute un off side dos semanas y media, que está primero en todos los rankings de “países que les interesan más los rankings que la democracia”. “País primero en…” o “el Marge Simpson del mundo”, según como se nos conoce  en el planeta.
Pero la noticia es otra, y si hablamos de relatores no es noticia que exista una movida para que los relatores argentinos no sean más transmitidos para nuestro país. Acá damos noticias serias y no manejamos posibilidades utópicas para que del otro lado del charco se rían de nosotros. “En la tapa de cualquier libro que hable de negocios te dice que Uruguay no tiene voz ni voto en ninguna cadena televisiva internacional ni en un reality show argentino. O te pensás que porque tenemos ganas hablamos del fútbol colombiano a troche y moche”, habría dicho Mariano Closs, consultado por esta movida.
Fuentes secretas informaron a Fijate si puso la puerca la posibilidad de que Rodrigo Romano (relator principal de la empresa televisiva, esa que transmite tres partidos por fecha, y mal) jamás existió; es un invento.
En la interna se manejan cualquiera de las tres posibilidades, todas se fundan en que se habría encontrado por los pasillos de Tenfield un sistema operativo similar al que se utiliza para diseñar juegos de computadora.
Hasta el momento esto no parece descabellado, cualquier ciudadano pensaría que Tenfield tiene en mente sacar a la venta algún videojuego sobre el fútbol uruguayo, perfectamente jugable para usuarios de Windows 3.11. Pero no, no se trata de eso.
Este sistema operativo se trataría nada más ni nada menos que de todas las frases que Romano utiliza en los partidos Y por ende en todos estos años el público ha sido engañado ya que no existe tal relator, sino que los partidos son transmitidos por un sistema operativo que dependiendo de la circunstancia activa determinada frase, tal como sucede en los videojuegos.
Todo aquel que alguna vez jugó al Fifa en español conocerá a Manolo Lama y Paco González, los relatores que nos deleitaron años tras años (hasta que nuestra computadora quedó “vieja” para los avanzadísimos juegos, que año tras año te exigen 200 Mb de memoria más, para que Forlán sea más rubio).
Ese mismo sistema operativo por el cual las frases de Manolo y Paco se repiten partido tras partido, estaría siendo empleado por Tenfield para “abaratar costos”, según confesó una fuente secreta, que además agregó –sin tener que ver con la entrevista- “¡Uruguay nomá! ¡Uruguay nomá!”.
“Se mueve se mueve, se juega se juega”, “pecho de ceda para que la pelota duerma”, “¡fierrito!”, “¡frutilla!”, “caricias, simplemente caricias”, “faltan 13, faltan 13”, “¿dulce o salado jotacé?”, “pintá, pintá el partido jotacé”, ¿cuánto pesa esta criatura, jotacé?”, “gol de la más linda, la más hermosa del mundo, la celeste del alma”, etcétera; son muchísimas de las frases que estarían programadas para determinadas circunstancias del partido.
Resumiendo, estamos ante la presencia de una máquina que relata los partidos del fútbol uruguayo. “Tampoco hay tanta dinámica como para precisar una persona que lo relate”, señaló nuestra fuente secreta. Cualquiera de nosotros que se sentó alguna vez en frente a la televisión, precisamente ante el mundo Vtv entiende lo que estamos informando, y a más de uno le cerrará. Ahora, surgió la interrogante sobre el comentarista, consultamos al respecto y se nos dijo: “ah, el comentarista es una persona sentada de espaldas a la cancha”.

La otra interrogante que surgió fue su apariencia física. Claramente descubrimos que fue influenciada en el actor principal de Archivos X. Coincidencia o no, entre las preferencias televisivas de Francisco Casal en su perfil de Facebook figura Archivos X y Rumbo a la cancha, y Tony el gordo como persona de inspiración.

Bendecidas cartas al director

Los siguientes comentarios son propiedad de un lector que decidió comunicarse con nosotros para hace llegar su opinión. Fijate si puso la puerca se deslinda de toda responsabilidad.
A esta altura a nadie le causaría sorpresa encender la televisión y encontrarnos con el Papa Cotugno opinando sobre el tema del momento. Recientemente opinó sobre el proyecto de ley interpretativa que deje sin efectos la popular ley de caducidad.
Seguramente cualquiera de ustedes lo recuerde por opinar de diversos temas que incumben a la sociedad y generan división; entre los que se destacaron: el aborto, la baja de la imputabilidad, la izquierda uruguaya, casamiento entre homosexuales, conflicto de Adeom, la vida de la langosta, ¿sun o jarra eléctrica?, el fenómeno sobrenatural del córner por atrás del arco del Chino Recoba, Cristian U, la pelada de Tabaré Vázquez, la desaparecida cuarta pata de la perra del Pepe,  o los nuevos plancha-floggers.
En su condición de Papa, para nuestro país su palabra es sagrada. O por lo menos lo es para cualquier director de los medios de comunicación; “nos está faltando una fuente que chamuye un rato sobre X tema… Dale, andá y encajale el micrófono a Cotugno”.
Si bien la mayoría de las veces sus declaraciones provocan el espanto, el suicidio colectivo o simplemente ganas de acariciarle la nuca; este señor sigue siendo un bastión de la opinión pública. Digamos que no tiene más minutos en Esta boca es mía porque no tendría gracia. Habría que pagarle, y como es el Papa ya gana bien, bien ahí Victoria Rodríguez dándole de comer a los que más necesitan, por ejemplo Toyos: un muchacho que recién arranca.
Que si Jesús fue traicionado, que si Judas era un pecho frío, o si José un cornudo… No estaría mal que el señor Papa Cotugno nos aclare algunos de estos puntos. Digo, ponerse a leer la Biblia a esta altura como que no tiene cabida, en este mundo de dinamismo leerse ese millón y medio de hojas de papel de calco que ante la mínima mala praxis se deshacen, no da.
Pero no, el señorito se empeña en mostrarse como un Papa moderno, un Papa polifuncional que te viene con ida y vuelta entre tema y tema. Como te habla sobre el fenómeno Carlao, también te habla sobre los homosexuales, y su necesaria erradicación del país para que sean tratados por profesionales, y de no lograrlo entonces mandarlos a mejor vida.
Increíblemente hace poco nos encontramos con su opinión sobre la legalización del cultivo de marihuana en nuestro país. Se mostró favorable a dicha propuesta, argumentando que: "Si fuese realmente un medio que ayuda a vencer la drogadicción, bienvenido sea. Nosotros cuando tomamos remedios. ¿Qué hay dentro de los remedios? En algunos más, en otros menos, hay drogas. ¿Y por qué tomamos los remedios? Para estar bien, no para crecer en la enfermedad. Bueno, analógicamente sería algo así", señaló, mientras prendía una varita de sahumerio.
Bueno, ya terminando la carta me acaban de comunicar que al final Cotugno no era el Papa, sino un simple Obispo; bueno, esperemos que por lo menos no sea nazi.
Dios sabrá perdonar.

Algún día le van a embocar

La verdad es que me levanté con la ilusión de estar en el cielo, o en el peor de los casos el infierno. Bueno, en una de esas hubiera preferido el purgatorio así entiendo bien de qué se trata (jamás nadie lo ha explicado claramente).
En Uruguay, como característica principal, lo vivimos con humor y con descreimiento. País especialista en descreer de todo, absolutamente todo. Primero solo y despegado en el IFFHS de los “países descreídos” en el mundo.
“Lo único que pido es ver a Peñarol jugar la semifinal, después si quieren que le den OFF al botón del mundo”, comentaba un hincha, un poco en serio, un poco en broma.
“¡No! ¡Que no se termine! ¡Por favor! ¡Antes de irme de este mundo quiero ver a Uruguay campeón del mundo! ¡Uruguay nomá! ¡Uruguay nomá! ¡Uruguay nomá!”, gritaba Gorzy la pasada medianoche mientras corría desnudo por la calle.
“Ah sí, es todo un invento de la prensa. Tenfield con Paco a la cabeza, algún invento de algún ‘neutral’ de la AUF para que no salgamos campeones”, comentaba indignado un hincha de Nacional.
“Y, lástima que me voy sin sacar campeón a Nacional. Pero por lo menos me fui creando 457 chances de gol en toda mi carrera como entrenador, 980 goles en contra y 216 cambios en el primer tiempo”, señalaba Juan Ramón Carrasco.
“Hay que ver. Matemáticamente es posible, todavía hay chances de que peleemos por el uruguayo, y obviamente está intacto el sueño de la Copa. Hay que ver si se termina el mundo, por eso te decía, nosotros somos un equipo de 11 hombres y venime a terminar el mundo si queres, primero nos tienen que ganar”, respondía Diego Aguirre, seguramente perturbado por el “sueño de la Copa”; que lo tiene durmiendo poco, soñando con la Copa mientras duerme, soñando despierto también con la Copa.
“Lástima que si se termina el mundo no podemos concretar ese tan ansiado sueño que tiene todo el pueblo peñarolense: el del estadio propio. La verdad que veníamos trabajando muy bien, nos faltaba el terreno, las firmas de los vecinos, alguien que lo haga, y la plata”, comentaba Juan Pedro Damiani.
“Por supuesto que me alegraría que Peñarol gane la Libertadores. Ah no, perdón, me decías del fin del mundo; me apena mucho, me agarra justo sin hacerme el brushing”, declaraba Ricardo Alarcón.
“¿Viste por qué nos convenía festejar el Bicentenario este año? Sino pa’ cuando”, respondía el presidente José Mujica.
“Y está bueno, me parece que es bueno para el país. Creo que está bueno que se armen movidas colectivas, que sean ideas que salgan del pueblo. Está bueno”, contestaba Pedro Bordaberry.
“No entiengdo”, señalaba Jorge Larrañaga.

A esta persona científicamente se le llama “el loquito”, según lo define el científico canadiense Henry Pámelachu. Ese que ante lo que ve en la televisión y más o menos se lo argumentan dos o tres que pongan cara seria; se lo cree. “Entran como caballos, e igual se van a Alaska, como total nadie sabe nada de ese lugar, no hay Dios ni Biblia ni profecía Maya que sepa qué cuerno pasa en Alaska, además de nevar a lo loco”, señalaba el científico canadiense radicado en Uruguay.

Por otra parte, en el exterior se vivía de manera diferente. Quizás lejano a donde exista todo tipo de especie humana llamada “uruguayo”, quien no solamente es descreído por sí mismo sino que contagia al resto. Por eso, en los lugares donde existen kilómetros de distancia entre un ser humano y un uruguayo, el descreimiento no es tan grande; sino que por el contrario hasta algunos se la creen.

Cada pocos años tenemos un loquito en la prensa diciendo que se acabará el mundo, que al Apocalipsis se acerca, que la vamos a quedar todos, o que “la Biblia lo dice, fijate bien”. Y como nadie tiene tanto tiempo de sobra (inclusive yo) como para leer la Biblia, ¿quién se lo va a desmentir? Más de una vez intenté abrir el librote en alguna página al azar, pero no me funcionó; lo único que encontré fueron editoriales de Mateo, Juan, o Neber Araujo.
“Riquelme está feliz”, contestaba Juan Román Riquelme.

“No sé, si vendieran todo el oro del Vaticano esto no pasaría. Eso sí, hay varios que se van y se la llevan adentro”, respondía Diego Armando Maradona, mientras alguien le arrimaba unas uvas y unas odaliscas lo abanicaban desviando el humo de su habano.
“¡Esto es todo un invento de los yanquis! Porque claramente quieren desviar el centro de la atención mientras traman sus planes macabros, ¡malditos! ¡son el mismísimo demonio!”, señalaba, un poco exaltado, el presidente Hugo Chávez.
“¿Cómo? Todavía no dimos la orden”, contestaba con gran sorpresa el presidente estadounidense Obama.
Con algunos desnudándose en la rambla, con otros sentados en la vereda viendo pasar gente por última vez mientras se ceban un amargo. Con los más descreídos siguiendo su vida normalmente como siempre, mientras otros intentan gastar todo su dinero dándose todos los gustos que siempre quisieron darse, o simplemente buscando una razón más en su propia conciencia para seguir gastando en un lcd de 59", y una bata de baño forrada con piel de leopardo. Otros que simplemente deciden insultar a su jefe con las ganas que siempre le tuvieron, u otros espantados por el miedo deciden acortar el trámite y cabecearse una bala.
En sí, el mundo no se terminó. ¿A las 18 hs se ponía todo oscuro? Y sí, a esa hora anochece, mi viejo. Ahora me dicen que hoy nada más comenzaba el fin del mundo, bueno, ya empiezan a titubear, no es serio che.
Por lo pronto acá estamos, vivos. Ya empiezo a creer que todo esto era una campaña para promocionar un nuevo supermercado.



Esto de la modernidad

Quizás en mi país pasan cosas y con el mismo retraso que cualquier conexión a internet-uruguaya-normal me voy enterando.
Recuerdo cuando los flogger me pasaron por arriba (no literalmente, ya que con sus robóticos pases de baile podría haber sido asesinado por uno de esos bichos con el pelo lamido pa un costado), de un momento a otro nuestro país estaba poblado de especímenes con extinción precoz. Una música –la electrónica- que claramente había sido catalogada de dos maneras: de poco varonil, o de europea; lo que en sí resulta casi lo mismo.
Al mismo tiempo supieron convivir los más polémicos de todos: los emo. Estos se caracterizaban por ser sensibles a la realidad, esa realidad que día a día los (valga la redundancia, redundancia misma en la que caía cualquier argumento que uno de estos bichitos utilizara luego que robara cámara) sensibiliza (yo creo que metí ese anterior paréntesis para que no sea redundante poner “sensibiliza”). Volviendo a los emo, éstos al ser tan sensibles, como un tanque de nafta luego de acercarle un encendedor, decidían arremeter contra este mundo cruel, mezquino, injusto y discriminante, ¿de qué forma? Tapándose un ojo con el pelo. Lo ridículo de estos personajes poco comprometidos con la sociedad, excepto la Sociedad de Vendedores de Shopping, quienes incrementaron su venta de “Ropa negra que parece heavy pero la usan estos putos”; duró lo que una flatulencia: segundos.
Casi sin darnos cuenta apareció una versión remixada de los Planchas. Y acá abro un paréntesis: respeto plenamente la comunidad Plancha de sus comienzos, la precursora, los nativos de la especie. ¿Soy Plancha? No, pero siempre conviene respetar a los nativos de esta especie; eso me lo supo enseñar la vida con una pedrada antes de entrar a una panadería. Esta nueva versión de esta especie –que repito: respeto plenamente- significan un remix entre los nativos y los bichos de moda hasta el momento: los flogger. Se me dirá que casi no tienen diferencia: y no, no la hay prácticamente. Se distinguen casi que exclusivamente por el cambio en la música que escuchan, la gorrita, el peinado más corto –y más feo-, y los piercings. Después básicamente los anteriores flogger, y los hoy planchas remixados son básicamente lo mismo: tienen como objetivo de vida sacarse fotos en frente al espejo, tal como nos aseguraba un integrante de la comunidad, quien se dio a conocer como ‘Eii SAnty del Basañe.
La característica que los une a todas estas especies, además de la foto en frente al espejo, que ya es una costumbre más dentro de estas culturas, viene a ser lo que las armas a la civilización occidental, pero encajándose una foto medio de perfil, posando pero a su vez mirando como quien dice “ah mirá, me están sacando una foto, no me había dado cuenta”, y con la mano haciendo un gesto choto. Decíamos que existe otra característica, y sobre esta nos habló el científico Henry Pámelachu, quien se encuentra todavía en el país, haciendo tareas científicas de vez en cuando. No solo la fotografía en frente al espejito –siempre del baño- es la cualidad de estos planchas remixados, los flogger, y los putos emo: también tienen una ortografía “de mierda”; según la calificó el prestigioso científico canadiense.
‘Eii SAnty del Basañe nos contaba que además de lidiar día a día con sus tareas de plancha remixado, tiene que enfrentar un juicio. Habría sido demandado por un comentario al pie que utilizó en su foto de perfil del facebook, utilizada el 22 de febrero de 2011 a las 14:05, repetida el mismo 22 de febrero de 2011 a las 14:18; y utilizada por último el 24 de febrero de 2010 a las 19:21. Dicha frase rezaba: “plancha no se hace, se nace”. La demanda, según trascendió, habría sido hecha por “el plancha rubio que se hizo famoso en Zona Urbana hace unos cuantos años”; quien se considera un nativo en la especie. Además trascendió que ‘Eii SAnty del Basañe enfrentaría “problemas de barras” con la barra brava de Basañez. “Este pibe ta pa sacarse fotos… Lo vamo a terminar limpiando, lo vamo”, declaró un integrante de la barra de Basañez.
Ya con el asombro aplastado contra el suelo, pisoteado, embarrado, hundido en alguna alcantarilla de ésas que siempre que veo sueño con ver una tortuga ninja salir violentamente; hoy me encuentro con nuevos cambios.

Pixelamos la marca ya que no pretendemos generar violencia; sabemos que muchas personas ya crearon odio hacia la marca y sus efectos en la sociedad. Pámelachu decía que “justo le tocó a esta marca, podía ser otra; pero en sí fue la primera en lanzar el fluor al mercado de la ropa deportiva, antes se utilizaba pa la construcción o para salir a andar en bici en la ruta”.
¿Soy yo o creció el número de patinetas per cápita? Ahora sí, me cierra todo. Tantos años de películas –de negros y para negros- hollywoodenses tenían que servir para algo. No significa nada que estas películas se filmen hace aproximadamente no menos de 50 años, pero qué esperaban, esto es Uruguay y las cosas llegan siempre tarde, como uno a la parada cuando va llegando y ve pasar el que le sirve. Uruguay siempre está en ese limbo de “llego a la parada pero no, siempre va pasando el que me sirve”. Vemos todos los cambios cuando van llegando pero nos pasan por arriba, y ahí entonces tenemos que esperar el ómnibus que viene, pero eso ya nos demandará un tiempo extra. ¿Qué quiero decir, además? Que tanta película de negro y para negro yankee un día tenía que surtir efecto, las cadenas y joyas ostentosas, las gorritas con viseras rectas, las ropas amplias y de béisbol, los championes grandes, el tonito de voz patotero (que poco se condice con verlos en un “espejo público” arreglándose el pelo para sacarse una foto en frente al espejo del baño), y ahora la patineta. Listo, era el último paso que nos faltaba, verlos bartsimpsoniando por las calles, creyéndose los chicos malos de la ciudad. Lo único que espero es que haya un Milhouse detrás de cada uno, así por lo menos la cosa se me hace más divertida.

Nunca vi uno de estos ni tampoco me subí jamás a uno, pero igual me considero de esta gloriosa época.

Columna clásica

Creo que estamos todos de acuerdo si digo que la pelota del fútbol uruguayo compite  por el premio que todos los fines de año otorga el IFFHS a la “Peorcita pelota del mundo”, en un ranking siempre polémico, con un criterio que solo lo entienden los que lo inventan y si se lo preguntas dos veces titubean, y luego les estalla el cerebro. Pero este balón, particularmente, es muy feo. Seguramente Bauzá siguió consejos de su mujer para el diseño de la misma; porque no hace falta decir que tiene un diseño que hasta las máximas industrias de la moda lo califican como “bien de mina”. Quizás Bauzá decidió darle para adelante a esta atigrada idea de su mujer, ya que esta misma también fue quien lo aconsejó de mantener el “proyecto Tabárez”, ya que la prima de una amiga –quien fue alumna del Maestro- le dijo que era muy buen docente.
Digamos la verdad, sincerémonos como nación: intentamos jugar como los brasileros y empezamos por la pelota; imitando los diseños más gronchos del mundo en cuanto a balones. A veces parecen pelotas de playa, esas que cuando niño uno se sentía afortunado de patear pero nunca faltaba aquel que nos hacía caer en la realidad por primera vez: aquel que nos invitaba a jugar, pero con una pelota n° 5, de cuero, preciosa; pero que le pegábamos y nos dolía el pie. Sí, ese es uno de los primeros momentos para todo baroncito en donde la realidad nos hace doler.
Y no es nada en contra de la marca que viste los balones del fútbol uruguayo, nada más alejado de la realidad. Simplemente estamos diciendo que están experimentando nuevos diseños con nosotros, o todo lo contrario, ¿qué quiero decir? Que modelos ya experimentados en el mundo están llegando tarde a nuestro país; y precisamente este balón es una Fevernova después de una ducha en el Parque Maracaná. Y si seguimos esta teoría, dentro de 15 años tendremos nuestra Jabulani.
No solo las mascotas pasaron al olvido. Solo aquellos coleccionistas de la memoria recuerdan al nombre de los balones en los Mundiales. Ésta, no solo significaba un cambio para los diseños normales de los balones (con pentágonos y hexágonos negros, ¿cuándo volverán? No sé, yo tiro la idea, ya que está de moda todo lo retro), sino que representó el enchastre que los asiáticos pueden llegar a hacerle al deporte más hermoso, si se apoderaran de él.
La idea de esta columna era hablar del clásico que ayer se desarrolló en nuestro país. Pero como no pasó nada nuevo; pocos goles, pocos pases de un jugador a uno de su propio equipo, 15 faltas cada 10 minutos, gol del Morro García, Aguirre más “fiera” que nunca, arbitrajes polémicos, la hinchada de Peñarol celebrando sus asesinatos y advirtiendo de futuros crímenes, Carrasco y sus sonrisas, escaramuzas con algún golpe de por medio, el insulto “gallina” escuchado más de 900 mil veces en media hora, y el interminable, infinito e inoxidable aviso de chorizos extra Cattiveli. ¿Por qué se me dio por hablar de la pelota nuestra de cada día? No, Darío Rodríguez no me reventó una en la frente y por eso la vi de cerquita; lisa y llanamente porque también merece un homenaje, si vamos al caso, es la víctima de todo este entramado mafioso, bizarro y folklórico, llamado fútbol uruguayo.
Ese mismo entramado que la destrata, que la ultraja como pelota, que le falta el respeto como ciudadana y que… Si le sumamos el mal estado de la cancha donde se juega el 90 % de los partidos, podríamos estar hablando de que nuestro país está intentando terminar con el uso del balón en el fútbol, para implementar algo más nuestro. Algo que nos identifique por nuestra cultura, algo que devenga de las raíces mismas de nuestro país y nuestras costumbres: la bolsa de basura, y de paso matamos dos pájaros de un tiro.

Por un lado la Teamgeist, pelota utilizada en el Mundial de Alemania en el año 2006. Mostrándose claramente como un país alejado de la discriminación, en su seleccionado te metía cuanto negro nacionalizado encontrar, y claramente esta pelota homenajeaba a las mujeres y sus fieles amigas: las toallas íntimas. Y por otro la atigrada pelota del fútbol uruguayo. Como ciudadano, sigo esperando justicia, espero que se encuentre el responsable de este crimen.

Ya no bombardea más

Finalizando ya esta jornada ejemplar para el uruguayo –gente poco trabajadora si las hay- nos vamos a la cama con la noticia fresquita (irónicamente) de la muerte de Osama Bin Laden. Aclaramos que el fallecido es Osama Bin Laden y no Obama Bin Laden. La familia de Obama se comunicó con la producción de Fijate si puso la puerca para aclarar las versiones que habían surgido tras un fallido zócalo de Fox News. “Él está bien, goza de buena salud; ahora mismo se está fumando un pucho en el fondo”, señaló la madre.

Imagen de su recordada participación en la serie Family Guy.

“Es una victoria para Estados Unidos”, confesó el ex presidente George W. Bush, mientras se colocaba la pijama antes de ir a dormir, con Elmo (su peluche). “Lo felicité a él (Barack Obama) y a los hombres y mujeres de nuestra comunidad militar y de inteligencia que dedicaron sus vidas a esta misión. Tienen nuestra eterna gratitud", afirmó el ex mandatario. “Ta, fue un triunfo un poco tardío; medio que con retroactividad. Ya hace un tiempo nos retiramos de la lucha contra el terrorismo, pero en sí viene a ser una victoria moral; como si hoy le anularan el 5to uruguayo a Peñarol por dopaje del Patito Aguilera”, agregó el ex coherente Bush.
Por su parte, el actual presidente estadounidense, se calzó un traje y se mandó un discurso en cadena. “Esta noche, estoy en condiciones de anunciar a los estadounidenses y al mundo que Estados Unidos lideró una operación que mató a Osama Bin Laden, el líder de Al Qaeda, un terrorista responsable del asesinato de miles de hombres, mujeres y niños inocentes. Ta, más bien un líder intelectual, como un Ronco López adiestrando a la perrada aquella de Rampla; porque lo que se dice responsable: responsables directos fueron los giles que se dieron de frente contra las torres”, declaró Obama.
Como era de esperarse acarreó gran repercusión en el pueblo estadounidense, deseoso de justicia durante estos diez años. “Uno como americano estaba cansado de tanta cargada; los cantitos de los árabes, te soy sincero: me tenían podrido. ‘Cómo me voy a olvidar, cuando tiramos, las torres gemelas, cómo me voy a olvidar, fue lo mejor que me pasó en la vida. Yankee cagón, estás de cuento, sos puro bombardeo…’, siempre se nos cantó, y uno se cansa también. Una vez fui de turista a la India, andaba dando una vuelta por ahí y justo me crucé una barrita de iraquíes y me cantaron: ‘lo de las gemelas, no se olvida más. Yankee puto te queres matar, nunca en tu vida me vas a atacar…’, y uno no quiere violencia entonces traga y sigue de largo; yo a mi país lo aliento en las buenas y en las malas, pero vamo’ a decir la verdad; veníamos flojos, diez años pa’ limpiar al barbita este”, confesaba un norteamericano más de los miles que salieron a las calles a festejar el asesinato de Bin Laden.
Muchos cantos, mucha algarabía podía verse de parte del pueblo estadounidense. Se escucharon algunas canciones demostrando su simpatía con la reciente noticia: “es para vos, es para vos, árabe puto la puta que te parió”, “ya te hicimos mierda el pueblo, te matamo’ a Osamá, venime a vengarlo, ¿o te toca el Ramadán?”.
“Siempre tuvo cara de bueno, era buen botija de chico. Lástima que siempre se ensañaba con los maestros en el liceo; cada vez que perdía un examen les echaba una sarta de maldiciones a los profesores, y al otro día te desayunabas con que un auto se le metía adentro a la casa, y ¡chau pinela el profe!”, confesó su madre –la vieja Bin Laden- en una entrevista que años atrás le realizó la revista Paula.

Mirá la Tota

Nuestro incesante equipo fotográfico que trabaja para Cerrame el obturador, años atrás obtuvo esta imagen en el Parque Central. Hablamos de un personaje que hoy en día ya no cuenta con los minutos-chimento con los que contaba en ese entonces.
Como siempre -incluso antes de que esta página comenzara a funcionar- nuestros fotógrafos estaban al pie del cañón (ni tan cañón, es una 6.1 megapíxeles).
Nos encontramos con la "posible" presencia de la Tota Santillán en el templo tricolor. ¿Por qué el entrecomillado? Porque si de verdad era la Tota, no lo sabemos, su camuflado con campera de nylon, gorro y lentes -bajo 45° a la sombra- no nos permitía descifrarlo con claridad.
PD: claramente denotamos el sufrimento del hincha que se encuentra detrás, haciendo todo tipo de esfuerzos por esquivar la humanidad que tenía delante y poder ver el partido.

Santa la criolla

Mirar televisión abierta en Uruguay en medio de semana santa debería estar establecido por la Biblia como el octavo pecado capital. Además de las toneladas de basura argentina que no por ser semana santa descansan (este gremio de recolectores de basura argentina no tiene problema ninguno, te trabaja hasta un viernes santo), hay que encontrarse a diario con constantes dejavúes de años tras años.
Y me refiero a lo que ustedes ya se imaginan, las notas de color en los informativos. Las criollas y todo, absolutamente todo, su entorno. Desde los paisanos haciéndose el asado, entrevistados como si un fenómeno ajeno a la naturaleza montevideana estuviera invadiendo el cemento capitalino; cuando todos sabemos que no se trata de otra cosa que un asado, un pedazo de carne cocinándose a las brazas. Pero año tras año los “gauchos” son interrogados con la profundidad que merece la fecha, con la seriedad de un entrevistador profesional, con todo el periodismo de investigación uruguayo resumido en una sola pregunta: “¿y? ¿cuesta avivar ese fuego, don?”.

Nunca faltan los porrazos que más de un cristiano se pega al montarse a un caballo para jinetearlo. Y he aquí un punto clave. Hablar de jineteadas en semana santa es hablar de un clásico. Es como el Real Madrid – Barcelona de las costumbres orientales, como el Nacional – Peñarol de los deportes criollos en nuestro país, como el River – Boca de la estupidez uruguaya. A ver, son un espectáculo las caídas en las jineteadas, porque obviamente hablamos de lo que la gente espera, ver a esos deportistas de la monta enterrados de cabeza. Porque seamos sinceros, seguramente este deporte tan respetado, tan difundido en esta semana, y tan salvajemente idiota, tiene sus Messis y sus Cristianos Ronaldos, pero la verdad es que nadie los conocemos; entonces ¿qué esperamos? que se revienten contra el suelo. Pero seámonos más sinceros aún, no precisamos mirar la televisión, esperar los sangrientos policiales, los 25 minutos diarios de Mujica, y las interminables tandas, para ver a un cristiano caerse de pico; basta con concurrir a una feria un sábado de mañana. Con esas naranjas rodando por la calle ríanse de un universitario yankee con calibre 22 en mano.

“Hasta los canarios de las criollas te levantan un estadio”, dijo un día un paisano que por ahí pasaba, mientras terminaba de ensillar su mate comentaba lo que veía. “Eso sí, ya no son como antes, vos ves que la gente no viene, siempre hay claros en las tribunas. Pero bueno, la butaca para la semana entera te sale cara, para eso te gastas esa plata comprando alguna chuchería en la feria. Yo creo también que tanta violencia con los caballos esos que te salen como locos; te aleja un poco la familia de las criollas”, agregaba.

Y para cerrar, otro clásico de un viernes santo: la nota en las pescaderías. Yo vendedor de pescado, pescador, traficante de merluza, adicto a los mejillones, magnate en la industria del cazón, o simple cazador de bagres*; me frotaría las manos, limpiaría un poco el local, cada mañana miraría al espejo imaginando que soy enfocado por una cámara para hablar de ese tema tan profundo para nuestra sociedad. Igual, pensándolo bien yo creo que el pescadero no es bobo. Pondría las manos en el fuego a que ven venir semana santa y comienzan las cargadas de “¿sabes cómo le dicen a los periodistas?”, “¿qué diferencia hay entre un periodista y un…”, o “había una vez un periodista, tan pero tan bobo que…”. Concluyendo su semana de regocijo con el momento clímax de la interacción pescadero – periodista, con la pregunta sorpresa de éste último: “¿se vende bien en esta fecha?”.
No queda acá, todo esto se ve acompañado de la constante preocupación de las caras visibles de los informativos sobre el estado del tiempo en esta semana, con tono de “no vaya a ser cosa que les llueva”. Como si les fuera de su incumbencia a estos señores atornillados a un sillón cómodamente acolchonado, bajo un aire acondicionado ajustado según les convenga.
Por eso a veces uno se pregunta a uno mismo: ¿esto no lo vi antes ya? Y la respuesta es sí, pero la verdad es que si nos están pasando imágenes y entrevistas de archivo; no nos enteramos, a menos que llame algún familiar para avisar que la persona que acaban de entrevistar falleció hace 15 años. Y esto también se vuelve difícil, como todos sabemos que un medio se retracte de algo es más difícil que comerte un choripan en el estadio y terminar limpio. Entonces año tras año nos hacemos la misma pregunta, porque año tras año nos parece ver lo mismo; si esto no es la cadena cíclica más grande e interminable de dejavuses, no sé qué es.
*No soy ninguna de las anteriores opciones citadas. Oficialmente abandoné una de ellas, tiempo atrás.

Las nuevas redes sociales y las tecnologías modernas han gestado a una nueva tribu social: el gaucho flogger. Como observamos en la imagen su principal característica es la de autofotografiarse siempre en alguna situación cotidiana de su condición de gaucho. Como sabemos, los tiempos cambian, también las camisas de los nuevos gauchos se adhieren a la corriente fluor, que cada vez gana más terreno en nuestra sociedad; seguramente tenga fin el día que masivamente nos quedemos todos ciegos con una encandilada generalizada en una chapa de dolmenit. También se los podrá ver fotografiados peinando un caballo, cortando el asado, o como todos, en el espejo del baño.

¡Manzanito!

Continuamos con la sección Cerrame el obturador. Muchos de ustedes seguramente han concurrido al Estadio Centenario para vivir algún partido de la Selección Uruguaya. Desde Fonseca hasta Suárez, pasando por el Canario García, el Pato Sosa, Darío rodríguez o el Chengue Morales, hemos tenido en ellos montones de personajes muy particulares; folklore de nuestro fútbol, digamos.
Pero también es común encontrarnos con personajes como el Pato Celeste (en sus dos ciclos), o el mismo Charonito (¿desde el Más Allá llegaron órdenes de exterminarlo?). Y ahora este, a quien con un amigo bautizamos como Manzanito; ya que desconocemos su nombre. ¿Publicidad? No, no hay marca alguna o si quiera un eslogan que lo advierta. ¿Un nuevo personaje “mascota” de la Selección? A menos que haga homenaje a la camiseta alternativa roja, podríamos decir que no. Por cierto, qué fea que ha sido la camiseta roja de Uruguay, años tras años.
No tenemos veredicto sobre la función de Manzanito parado en el Talud de la Ámsterdam. Si me preguntan, opino que tiene que ver con alguna campaña subliminal del gobierno, de esas bien chotas como la del cigarro, el alcohol o las drogas; pero esta vez dirigida hacia el “comer sano”. Ta, avísenle a los puestos de venta, porque yo creí que iba a encontrarme con todo tipo de ensaladas vegetales, o algún producto de soja (¿por qué todo lo sano se asocia a la soja?); pero terminé encontrándome con choripanes, hamburguesas y panchos. En fin, personaje risueño, simpático, alegre; pero pelotudo.

Editorial: bandera

Más allá del arsenal armamentístico que hoy mismo podemos ver introducido en el Estadio Centenario, es el tema del momento. Bien de nuestro país claro, donde el tema de momento perdura lo que necesariamente tenga que perdurar.
Recordemos el Mundial de Sudáfrica, donde mágicamente el nivel de criminalidad, los asaltos, las violaciones, los secuestros, la violencia doméstica, y las ancianas tropezando en la feria; bajaron al 0%.
Como dijimos ya, el tema de la bandera es el tema del momento. Y si eran pocos los condimentos para la hamburguesa bien uruguaya esta, agreguémosle el condimento “más grande del mundo”. Ideal que claramente a esta altura ya le robamos a los brasileros, especialistas en sacar chapa de mejores.
La torta frita, la bufanda, el guiso, el asado, el buñuelo, o la flatulencia más grande del mundo; son propiedad uruguaya. Y cada uno de estos temas siempre ha sido punto de atención por parte de toda la prensa local, bajo el título de “la noticia del momento”.
Por eso estamos ante la combinación más peligrosa que la mismísima bomba atómica, o un bombazo del Canario Olveira. “X más grande del mundo” en el fútbol, significa que si miramos un informativo, si esperamos un flash informativo, si miramos a la Canosa, si esperamos las nominaciones de Gran Hermano o si miramos a Cacho Bochinche, ¡vamos a ver a la bandera más grande del mundo!
Corrijo, la bandera más grande del mundo todavía no la vamos a ver. Pero sí tenemos que fumarnos insoportablemente la expectativa que se ha creado en torno a un pedazo de tela que será desplegado esta noche en el Centenario. Repito, un pedazo de tela, nada más.
Peligrosísima expectativa. Recordemos también que estamos ante una bandera diseñada por hinchas. Dije bien, hinchas. Y todos sabemos la capacidad de razonamiento que emergen de esas cabecitas, generalmente violentas, generalmente vacías, generalmente nulas de todo razonamiento que se aleje de un “vo gallina (más insulto correspondiente)”.
Ahora, la expectativa es peligrosa porque esto sale de hinchas y no sabemos a lo que podemos estar expuestos. Yo por mi parte, procederé a taparme los ojos, que alguien a mi lado me diga cuándo está totalmente desplegada, así retiraré mis manos y me dispondré a sorprenderme con la historia de Peñarol resumida en una bandera.
De la vereda de en frente no se hicieron esperar las cargadas. “Tenés bandera, estadio no”, “menos tela, más portland”, “vos escribís tu historia en una bandera, yo precisaría un domo que cubra el Estadio Centenario, incluida la torre de los homenajes”. Pero simplemente son respuestas de hinchas de un cuadro, a hinchas del otro; como somos un blog imparcial le damos voz a todos.
Antes de culminar queremos recordar que la “gran obra maestra” por la que esta hinchada se viene recordando a sí misma es por el diseño de una gallina inflable, sospechosamente ingresada al Estadio. Veremos si hoy se superan a sí mismos como persona adulta, y logran sorprendernos con un majestuoso diseño. O tanta presión, tantas miradas encima, tanta expectativa; termina haciendo que terminemos parándonos de mano para poder leer lo que la bandera dice.

Cancionero infantil, parte cuatro

Continuando con este profundo análisis de las canciones que mortificaron nuestro cerebro en esa hermosa etapa llamada “infancia”. De la que todo adulto siempre se encarga de sabotear, por la envidia que le genera. No me vengan con la ética ni la moral, acá todos sabemos que los adultos se empeñan de hacer imposible la infancia de uno, luego la adolescencia y así sucesivamente hasta su lecho de muerte.
En este caso volvimos a recurrir a fuentes cercanas para seleccionar la canción a analizar. Qué mejor que recurrir a una de esas personas que se encargan de destruir la infancia, como un Educador preescolar. En este caso la canción se intitula “A guardar”:
A guardar, a guardar
Esta frase me trae recuerdos espantosos. ¿Por qué? Se preguntarán todos, porque de niño hubiera soñado escuchar esa frase en una maestra, un profesor, o lo que fuere que se pare delante de la clase escribiendo en un pizarrón negro de tiza (¿se pensaron que nací en la época del pizarrón con marcador? no señor, esa época llegó después, sustituyendo los males al organismo que provocaba la tiza, por el estrés que comenzó a generar que ningún “draipen” funcione). Igual así, sacrificando su propia vida, nuestra existencia siempre era el objetivo a molestar, por eso quiero decirles que nunca nadie me dijo esa frase “a guardar, a guardar”. Lo que hubiera significado el fin de la clase y una especie de “váyanse nomá gurises, pueden volver a su casa. Ah, y no hay deberes para mañana, diviertansén”. Minga.
cada cosa en su lugar,
Es el "graffiti" que siempre soñé hacer en el liceo,
pero nunca tuve las agallas de hacer
Un poco miliquera la cosa. Y un poco utópico el que un día se sentó drogado bajo la higuera de su casa, a sentir la brisa contaminante de un otoño montevideano. ¿Dónde se ha visto que un niño sea ordenado? ¿Dónde se vio que cada niño vuelva a su lugar original las cosas, es más, sin que estas hayan sido despedazadas contra el piso? Soñaba el tipo, y además miliquero. “¡Orden! A ver infante Luciano, se presenta de inmediato a la salita de lectura; recoge sus víveres, sus libros de colorear y su cuaderno viajero, los coloca en su mochila e instantáneamente se le apersona a su progenitora en la entrada del local”.
sin tirar, sin romper
Y seguía drogado el letrista. Claramente vemos que el efecto de las sustancias alucinógenas produce la redundancia en la composición de canciones infantiles, lo sabe todo el mundo. En primera instancia advierte que no se caigan las cosas, lo que parece lógico, “pendejo guardá rapidito todo y no tires nada”. Y en segunda instancia, cayendo en la realidad de los hechos (justamente cayendo) advierte que, bueno, si vas a dejar caer algo al piso, que procure no romperlo. Parece un poco estúpido el razonamiento ya que si es un objeto rompible, la sola caída lo hará romper. Pero me pregunto: ¿qué lleva un niño a un jardín o escuela que se pueda romper? Los vasos expresamente se solicita que sean de plástico, los cuadernos tampoco ya que al caerse más que ensuciarse, porque la empleada no fue el día antes, no va a pasar. Ustedes me dirán instantáneamente: ¡los juguetes! Y acá con el orgullo que me asiste les argumento: los maestros/as roban los juguetes de los niños. Sí, y acá confieso el único recuerdo que tengo de mi edad preescolar: solía llevar algún juguete al jardín, sobre todo si era el chiche nuevo que mi tía o algún allegado me regalara. Es como el libro que uno lleva para leer en un viaje, uno en el jardín iba a tratar de pasar lo mejor posible. ¿Y qué pasaba? La maestra siempre se encargaba de asignarme un castigo con el objetivo de esconder mis juguetes fuera de mi alcance, o sea, arriba de los muebles; con la promesa de que a la salida serían devueltos. Jamás. Nunca me fueron devueltos, hasta hoy guardo ese recuerdo rencoroso de mi infancia. ¿Les dije o no les dije que los adultos tratan de destruir nuestra infancia?
que mañana,
Acá estamos ante el comienzo de la combinación de palabras más espeluznante que un niño pueda oír; ya que casi siempre estas dos palabras van acompañadas de “tienen deberes”, “no se olviden de hacer ‘x’ cosa que les mandé”. Ya que todos sabemos que si hay feriado jamás se nos avisa, es más, hacen todo lo posible para no decirlo y que como giles (no nosotros, nuestros padres) terminemos al otro día en la escuela y/o jardín.
hay que volver.
Bueno, por lo menos no mandaron deberes.
PD- El comité de periodistas al pedo que analizan hasta el más pequeño detalle de textos periodísticos (C.D.P.A.P.Q.A.H.E.M.P.D.D.T.P.) me indagó sobre la cantidad de preguntas planteadas dentro de un mismo texto. Por este motivo debo dar explicaciones y yendo directamente hacia las mismas les digo: mi infancia fue así; la recuerdo poco, y me dejó más dudas que certezas.
-Declaro no conocer al autor de la canción, ni su adicción al vascolet vencido.
-Los juguetes de cuando iba al jardín todavía no han vuelto a mi propiedad, agradezco cualquier información.

¡Pica!

Continuamos con la sección: Cerrame el obturador. Recordamos que estas fotografías son tomadas por el equipo de trabajo de Fijate si puso la puerca; por eso la marca de agua, nunca se sabe...
Yendo ahora sí a la imagen, podemos decir que quizás no se vean sorprendidos al ver un policía de nuestro país observando lo que sucede en la cancha, y no en la tribuna. Contrario a lo que dice el "Manual del milico", y que lo comprobamos en Europa, con cada uno de los oficiales de ferente a la tribuna, y por ende de espaldas a la cancha. Les presentamos un breve fragmento del "Manual del milico" del que hablábamos, en la sección donde aclara esto: "Oficial de turno. Señor comandante y señor sub comandante (segundón). Por la presente informamos que todo policía que oficie de "botón de Estadio" deberá darle la espalda todo el partido a la cancha. Sí, es afirmativo lo que todos piensan; en el fútbol uruguayo ver los partidos de espalda o de frente, resultan lo mismo. Pero bueno, el deber indica que todos y cada uno de los oficiales deberán observar lo que acontezca en las tribunas. Acabamos de decir "observar", nada de vigilar, prevenir o solucionar algún inconveniente. Y si lo fuera necesario, para eso está el instrumento que llevan en su mano; dénle la utilidad que saben. Suscribe, un servidor".
Un poco largo resultó el fragmento, pero todos alguna vez escuchamos hablar a un policía. Esos que una vez que se ven frente a un micrófono sienten la necesidad de utilizar todo tipo de palabras en desuso, palabras que suenan lindo, palabras que redundan en la idea, y vueltas como calesita de Parque Rodó un viernes a las cuatro de la tarde en Semana de Turismo. Y sobre el muchacho en cuestión (el boludo que escraché con la foto), es humano. ¿O me van a decir que ninguno de ustedes estando de espaldas a la televisión reaccionó instantáneamente dándose vuelta para ver qué pasa ante el alarido de un relator diciendo "estáaaaaaaaa"?
Conclusiones y verdades absolutas: el milico siempre te da vueltas para cerrar una idea; y es humano también.


Mujer se casa con un perro

La semana pasada aconteció un hecho sin precedentes en nuestro país, una mujer contrajo matrimonio con un perro. Enlace producido ante la presencia de familiares y allegados, humanos y caninos.
Ella, de 63 años, divorciada dos veces, dijo haber encontrado “el amor que siempre soñé tener, ensucia afuera de la casa, no rezonga, no exige y me sale más barato que un veterano que después se te mea en la cama, tenés que cambiarle los pañales y darle de comer haciéndole el avioncito porque encima se te empaca sino se lo hacés”; declaró a medios locales luego del casamiento.
Al can se lo vio visiblemente muy contento luego del enlace. Según fuentes cercanas dicho perro se habría casado por conveniencia, ya que “la calle era muy dura”, habría dicho el can.
“No era fácil vivir a la intemperie. Fijate que cualquier nabo siempre te tiraba algo pa comer pero más de una vez caí por gil. El vecino de la vuelta siempre me intentaba envenenar, no sé por qué, si yo en algún árbol tenía que levantar la pata pa rociarlo; es una cosa que sale en el momento, uno no lo maneja. Me acuerdo la vez que me dio veneno para ratas, esa vez lo corrí cuadra y media, hasta que me rogó que lo dejara; sino hasta ahora lo estaba corriendo al gil ese. No siempre nos llevábamos mal, una vez me acuerdo que le salvé la vida. Un chorro se le metía porque dejó la llave arafue y de una le mordí el tobillo. Ta, después me encajó un tiro en la pata el hijo de puta, mirá acá, me dieron 35 puntos”, confesaba el canino a un medio local, luego de sacarse las correspondientes fotos y ser bañados en arroz; esto último lo molestó mucho, a tal punto de morder a tres viejas. Lo tuvieron que calmar tirando unos cuetes que el sobrino de su reciente esposa había comprado, quién sabe para qué porque ya estaba grande el pendejo de 20 años; que según afirmaron allegados: todavía no tiene novia.
“Y la vieja es divina”, hablando sobre su reciente esposa. “¿A quién no le gusta dormir a los pies de la cama, calentito en invierno, comer croquetas calentitas, garronear alguna pata de pollo o algún huesito del asado? Toy de lujo. Imaginate que cuando va al supermercado me deja afuera, obviamente mientras uno recrea la vista con alguna chiguagua de vieja millonaria, sin tener que hacerme el boludo rascándome pa en la rambla poder vichar alguna ‘gata’, sin que la vieja se dé cuenta”.
“Nos conocimos como toda persona normal de hoy en día, por Facebook. Teníamos un par de amigos en común, él no tenía privacidad en sus fotos y ahí lo vi. Ahí estaba él oliéndose la cola en la foto de perfil; fue amor a primera vista. No puedo decir que fue fácil. Al principio un poco no nos llevábamos, a él le gusta el reggeatón y escribe como la juventud de ahora; casi que no le entendés. Pero yo sabía que tarde o temprano iba a pasar algo, yo sabía que tenía todo lo que a él le puede gustar: casa, comida, abrigo y un paseo a diario por la rambla, alguna plaza, o por el mismo centro”, fueron las declaraciones de la mujer recién casada.
Según un estudio realizado por un científico canadiense, conocido en el medio, Henry Pámelachu (quien sigue viviendo en Uruguay ya que además de que lo dejaron olvidado en nuestro país, perdió hasta los documentos apostando al roba-montón con los vecinos del barrio; entonces sigue dedicando su vida a investigaciones sobre la vida del uruguayo promedio, con el sueño de volver a su país y no pisar suelo oriental nunca más); el 35 % de las mujeres mayores de 55 años, viven con un can como único acompañante en su casa. Una cifra muy alta, teniendo en cuenta que el 40 % sufre el síndrome llamado “sueño con ser Susana Giménez y arranco comprándome un perro”. A esto Pámelachu aclara que “es un síndrome poco duradero: o lo cortan de raíz matándole el bicho haciéndole comer cemento debajo de las ruedas de algún camión; o ésta termina alejándose definitivamente de su familia para cumplir su tan ansiado sueño”, fue la opinión del científico, a quien se lo ve muy bien adaptado a la jerga local.
Fotografía del reciente matrimonio. Notoriamente felices, o bueno, en ese momento era ella la que estaba feliz. Ya que en ese instante se encuentra calmando al animal luego de envestir contra su sobrino homosexual de tardía maduración, quien luego de explotar unas cañitas voladoras, fue envestido ferozmente por el can; sacándole medio tobillo que se sumó a la colección, junto a la pollera de la vecina, los calzones de la misma, y la mano del tío luego que este le dijera “venga minino pechocho del tío”.

Cerrame el obturador

La foto es real. Con motivo de estudio me encontraba en ese bar de Montevideo tomando fotografías; hasta que vi a esta persona.
Quizás debí acercarme a preguntarle: "disculpe, ¿usted es Woody Allen?". Pero temí que su respuesta fuera: "no nene, dejame entrarle a los ravioles que tengo hambre".
Hasta hoy me quedaré con la interrogante, probablemente si era él; a las pocas horas estaba escribiendo su próxima película a cerca de su presencia en el tercer mundo y su encuentro cercano con un paparazzi.