Cancionero infantil, parte…

Realmente es un acto de holgazanería de nuestra parte (los maté con “holgazanería”, qué palabra tan elegante para decir vagancia) pero no recordamos qué número de canción infantil vamos a analizar.
Hace tiempo que no analizábamos una, en la calle la gente nos lo hacía sentir. “Vo, ¿para cuándo la canción infantil? Tengo que saber qué significado tienen pa saber si mi hijo tiene que ir a la escuela o lo dejo mirando Ben 10”, era uno de los comentarios que a diario nos encontramos en la calle. “
Como ya les habíamos contado se acabaron las canciones de nuestra memoria personal, y por ende recurrimos a solicitar alguna a ustedes, los lectores. O directamente recurrimos a robarla de la web, y éste es el caso.
A continuación, analizaremos “Que llueva, que llueva”:
Que llueva, que llueva…
No es el título, no. Es el comienzo de la canción. Cualquiera supondría que las canciones son para que las canten los niños en la escuela, jardinera, jardín, guarda-bultos –digo- guarderías, etcétera. Pero al parecer también las escriben los niños, porque esta primera estrofa no parece ser lo más elaborado que se haya visto en canciones.
Bueno, me dirán que el 99 % de las cumbias tampoco lo son; tampoco me voy a poner en el papel de defensor de la cumbia (en todas sus expresiones: plancha, reggeatón, plena, salsa o Tan Biónica), pero si es necesario cazo la gorrita con visera -que siempre guardo por si a caso- y te defiendo a la cumbia, en contra de esta basura de primera estrofa de una canción infantil.
La vieja está en la cueva…
No me gusta demasiado esto. Volvamos a lo de hoy: es una canción infantil, y a menos que ésta modernidad (sí, hay muchas modernidades) venga con el concepto de “vieja” ya establecido, a mí se me enseñó –cuando infante- que debía respetar a las señoras mayores y señalarlas de esa forma, como señoras mayores. Lo cual creo que terminaría agrediéndolas más, igual que al llamarlas “viejas”; en fin, viejas o señoras mayores se ofenden igual porque te vienen así de ofendidas; las viejas, o las señoras mayores
Ahora, habla de la cueva. No se precisa ser un sabio para saber que la vieja vive en un sucucho, la pregunta que todos ustedes se estarán haciendo es ¿es Lucía Topolanski, “la Pepa”? Con todo respeto claro, para nuestra primera dama.
Los pajaritos cantan…
Es muy de vieja tener animales en la casa, cueva o asiento de ómnibus donde viva. Se ve que esta vieja tenía pajaritos, y no uno solo.
Ahora, ¿no estaremos ante una metáfora sexual? ¿Y que pajaritos no signifique solamente eso que estamos imaginando si hablamos de un mundo de canciones infantiles, inocentes, con colorido y conejitos saltando? No sería la primera vez, busque en esta página usted lector y encontrará las metáforas escondidas dentro de canciones infantiles.
Mejor no aclarar lo que en realidad estaría significando “pajaritos” en el contexto de una vieja solterona que vive en una cueva.
Que sí, que no…
Y las viejas son indecisas, eso lo sabemos todos. Basta con subirse a un ómnibus y ver cuando le preguntan al chofer si éste pasa por “x” lugar, para luego razonar durante eternos segundos la decisión de subir, y todos nosotros esperándola, sujetada de la puerta como si con sus superpoderes lo intentara detener.
Que caiga un chaparrón…
“Chaparrón” estoy seguro que primero se creó en el diccionario del español antiguo (o sea de viejas) y luego se expandió a través de esos jóvenes ancianos que se reproducen entre sí.*
Es muy de vieja también querer que llueva. Nunca por sus intereses personales, sino porque al mirar el informativo y entrar en la manija de la sequía, de los estancieros llorando desconsolados en cámara porque se le secó el boñato, que la represa esto y el gobierno que te apaga la luz lo otro; te terminan pidiendo a gritos (léase en el almacén o vereda con demás co-ancianas) que llueva.
Claro, enseguida del deseo cumplido viene el “¿por qué tiene que llover? Ahora no me seca la ropa”.
Arriba del colchón…
Mirá la vieja, se soltó nomá. Agarró la ceibalita que el nieto reventó contra la heladera, se creó una cuenta en una de las tantas redes sociales, y salió en busca de lo suyo. “Veterana busca joven para enseñarle cosas chanchas”, “mujer mayor busca cuidar bebé”, y mi preferida “señora busca relación estable”.*

*1. Existen. Nos referimos a esas personas jóvenes que claramente demuestran que algún espíritu anciano se les metió dentro y los dominan por completo. Hablan como personas mayores, se visten como personas mayores, y se quejan en canal 10 sobre cualquier tema en la calle, como personas mayores.
*2. Aclaro: no son mis preferidas las señoras que buscan relación estable. No vaya a ser cosa que la casilla de correo se me llene de propuestas, insultos, o propuestas precedidas por insultos. Quiero decir que la frase-nick de un chat de levante que más gracia me causa es esa. ¿Por qué? Vamos, ¿en qué chat de gente semi-depravada una persona podría salir buscando una relación estable? No me chupo el dedo con guantes de lana.

La imagen seductora de un galán de las redes sociales.

Las vacaciones de julio pueden terminar enloqueciendo a alguien, está científicamente comprobado. Ta, poco vendedor mi título, pero las ideas son las ideas, protestale al gremio de tituladores de diarios sino te gusta

“Al fin vacaciones de julio” dijo un día Cacho de la Cruz. “Qué lindo es dormir hasta tarde” dijo otro día Susana Giménez, y de pasada “no dejen de soñar”, dijo Rosario Castillo.
En fin, llegaron las vacaciones de julio. Usted me dirá que ya hace más de una semana que comenzaron, yo le diré que en mis estudios acabo de empezarlas.
Sentarse a mirar televisión parecería una obligación. Con suerte ligamos alguna goleada (uno a cero) de la Copa América, o embocamos UN saque de meta en el Mundial sub 17 en donde el público mexicano se distraiga y se olvide de gritarle “¡burroooo!” al arquero de turno. Seguramente es el entretenimiento mexicano más grande, según historiadores es una costumbre que viene desde los pueblos aztecas, donde los aztecas escépticos gritaban “¡burrooooos!” a los aztecas gorzynianos, cada vez que estos alababan a Hernán Cortés, como la reaparición de su Dios Quetzalcóal, quien les prometió volver en cinco porque se iba a comprar puchos (léase que leí historia azteca).
Para algunos es un entretenimiento prender la tele a la hora del informativo y saber cuánta gente pasó por Tres Cruces porque se va de vacaciones. Alguna vez un tío mío decía que le daban ganas de salir a matar esos informativistas que te refregaban por la cara la gente que podía irse de vacaciones, cuando uno tenía que quedarse laburando al frío. Otro tío mío también decía que “la televisión no es la que engendra violencia”.
También las vacaciones de julio son un lindo momento para ir a la rambla montevideana para poder tomar impulso y salir volando, y así recorrer la ciudad de Montevideo sin tener que pagar el boleto de ómnibus más caro del mundo.
En el interior, y donde hay cine, también es momento de aprovechar esos bonos para estudiantes donde te hacen descuento en la entrada. Aunque la diversión termine siendo el hacerse pasar por liceal, ya que hace un par de años que el cine mundial no encaja una película como la gente. ¿Es mi sensación o últimamente no se estrenan esos “grandes filmes” con producción multimillonaria, tecnología avanzada, efectos especiales intergalácticos y sonorización de la puta madre? Digo, hace dos o tres años a cada rato tenías el estreno de una película que hacía que masivamente la gente la fuera a ver, cito al “Señor de los Anillos” y sus 27 partes, “Harry Potter” y sus 48 versiones; todas películas que nunca vi pero me di cuenta que la gente se desesperaba por ver. Gente que se desesperaba por comprar sus libros, por sacar una entrada. La reventa de entradas para “Harry Potter y la concha de su hermana” provocó graves incidentes en Turkmenistán, donde largas colas en el Abitab turkmenistaní provocaron que la gente se quedara sin entradas inmediatamente, llevándolos a buscarlas directamente en el cine, donde también se encontraron que no había y terminaron incendiando la boletería.
Para cerrar, me calenté. Sí, con vos Corrector Ortográfico del Office. Sos flor de gil, me subrayas con rojo todo lo que se te antoja a cada rato (nota: me acaba de subrayar “Sos”). Me metés mayúsculas en palabras cuando se te antoja, me cambias las palabras sin pedirme permiso, ¿¡y qué sabes si yo la quería cambiar o la quise poner así!? Así no viejo, ya nos estamos llevando mal. Con esa cara soberbia que me miras cuando me pone subrayas “turkmenistaní”, ¿acaso sos racista? (y me seguís subrayando “sos”). ¿Sabes qué? Sos flor de comercial, ¿Por qué no me subrayaste Harry Potter? ¡Ah! Eso sí lo reconocés. Claro, la fueron a ver 700 millones de vejigas y vos ya la admitís. Ta’, ta’, quedamos así…
Si googleas la palabra vacaciones (dejate de joder corrector, “googlear” es un verbo que desde aquí proponemos que se incluya en el vocabulario de la lengua española y por ende se incluya en la RAE; ta, no es la mejor forma de hacer la petición desde el paréntesis de un pie de foto en el final de la columna de un blog, pero bueno, aprovecho la oportunidad) te encontrás con esta frase, muchas veces. Pero por nuestra simpatía con Los Simpson (este equipo de trabajo aprovecha esta oportunidad para declararse pro Simpson) elegimos esta.


Quiero hacer una denuncia

Con el temor de verme en la situación de que un policía me conteste “su historia es muy interesante señor pelmazo, así que voy a transcribirla en mi máquina de escribir invisible”, es por eso que envío mi denuncia por aquí.
Subirse a un ómnibus capitalino (cuando hablo de capitalino hablo de Montevideo) es toda una experiencia de supervivencia; como bien lo contó alguien en un blog que no me acuerdo el nombre pero creo que está a favor de la libertad condicional de los presos, o algo así.
Pero no quiero hablar de la experiencia arriba de un ómnibus, o sí, capaz que me desvío e intentando rellenar espacios contaré experiencias arriba de uno. Quiero hablar de la experiencia debajo de este transporte, o sea, la espera del mismo.
Todavía estoy esperando que coloquen en las paradas el reloj que el gobierno nos prometió. Ese que igual a los que utilizan los países organizadores de algo (cuando digo algo digo Mundial de fútbol o Juegos Olímpicos) pero para indicar cuánto falta para que el 145 llegue a la parada.
Seguramente dentro de poco se implante, ya que si tenemos en cuenta que la tarjeta electrónica demoró un año y medio en funcionar (pero nos sacaron cagando a que la saquemos a tiempo o si no la cobraban), mientras ese tiempo funcionaba a la vieja usanza la tarjeta se deterioró, y cuando llegamos a ese momento tan esperado de una recarga electrónica muchísimas veces esa tarjeta ya no servía para nada. ¿Y qué pasó? Todo el apuro con el que teníamos que sacarla por miedo a que nos cobren algo que por boludos tengamos que pagar ya que nos avisaron, sirvió de nada; la tarjeta se deterioró y cuando la fuimos a cargar no sirvió ni para regalarle la foto a tu abuela (tampoco la foto servía para dársela a nadie ya que era sacada con una web-cám de calidad estándar, y luego ensanchada vilmente en el Paint.
Tenemos la primicia. Éste sería el nuevo modelo de la empresa de ómnibus de color mayoritariamente rojo.

Siguiendo esta lógica de la tecnología en nuestro país, los relojes en las paradas llegarán en el 2030, en el centro. Lo cual también llevará a los mismos problemas que tuvieron aquellos que sí pudieron cargar la famosa tarjeta; al poco tiempo se les quedó, los mandaron a la Intendencia, y ahí les recomendaron que se haga una nueva, y no gratis.
¿A qué voy? A la parada precisamente no, son las tres y media de la mañana y seguramente sea más fácil hacerle dedo a una nave espacial. Voy a que uno nunca sabe cuándo va a venir el tan ansiado medio de transporte capitalino que lo dirija a uno al lugar donde se le cante.
Usted en este momento se estará preguntando –entre otras cosas como qué tiene que hacer este pibe en su vida levantado a las tres y media de la mañana, lo cual también lo lleva a usted a tener tremendas ganas de meterle un click abajo a la opción “Estás al pedo m’hijo”- dónde está mi denuncia. Mi denuncia refiere al clarísimo complot que las empresas de transporte (todas, no se salva ninguna) están empleando en mi contra.
Ya creerán que estoy loco, pero no es así. Está científicamente comprobado que cuando espero un ómnibus, siempre pasa el que nunca pasa, y el que tiene fama de que pasa siempre, nunca pasa o demora una eternidad (como la del fútbol uruguayo para ganar algo).
“Cuestión de sensación térmica” dirá usted, señor Tabaré Vázquez. “Tas pirando” dirá usted señor plancha. “Los partidos son de 90 minutos, yyyyyyyyyyyyyy… eeeeeeeeeeh…” dirá usted señor Diego Aguirre. “Pipipipi pipipipipi” dirá usted señora Chris Namús. “No”, digo yo.
Es imposible que pase primero el que uno espera. Y he hecho la prueba al revés, esperando el que siempre pasa primero y me deja comiendo bronca, e igual, lo mismo, nunca viene y siempre termina pasando más de una vez el 300 antes de que llegue el 522. Claro, usted ahora dirá que el 300 tiene flor de fluidez, ¡mentira! El 300 es el que generalmente espero y siempre caen una docena de quinientos veintidoces o ciento cuarenta y nueves adelante. Véngase a vivir aquí y compruébelo. Pero como buen científico que soy hice la prueba al revés, y el resultado es exactamente el mismo.
En fin, poco tiene uno en subirse al ómnibus y enfrentarse con eso tan repugnante que representa la vergüenza de nuestro país, ¿hablo del caño? No, de la gente. Batallas campales por agarrar el asiento libre, que hasta miedo le da a uno ver los ojos inyectados en sangre de la persona que lanza su culo gordo y celulítico arriba del asiento con ventana y vista privilegiada, esa vista que cualquier turista pagaría por venir a ver, esa vista que próximamente Forlán promocionará diciendo “ven a conocer la vista de los ónibus del Uruguay. Gente durmiendo en la calle, baldosas flojas, vecinas barriendo, y vendedores puteando al chofer desde afuera porque no lo dejaron subir”.
Grandes arquitectos de todo el mundo vinieron a Uruguay a diseñar las paradas de ómnibus. Claro, eran tantos que nunca se ponían de acuerdo y por eso resultó esta basura que vemos en imagen. Nada diferente ni exagerada de la realidad de nuestras paradas. Y sobre las diferencias entre las paradas me explayaré en otra columna, porque son diferentes dependiendo de la situación socio-económica del barrio. Qué raro en un país tan igualitario como el nuestro, donde las ancianas siempre suben, sacan boleto, se sientan, y se bajan primero.

Antes de esperar un ómnibus uno podría leerse un libro de bioquímica entero y con pausas para pensar lo que dice, pobres los que sufren ese complot en su contra por parte de las empresas de transporte. Y ni te digo esas personas que esperan ómnibus en paradas donde prácticamente pasa uno solo, que Dios se apiade de ellos, digo, de nosotros…
Seguramente usted chofer o guarda de ómnibus querrá insultarme, agredirme, cerrarme la puerta en la cara o decirme que mi tarjeta no tiene saldo. Para eso le dejo aquí un lugar donde puede quejarse


Aquí está la situación que les dije que temo encontrarme si denuncio el complot que hay en mi contra.


Teorías conspirativas sobre la separación de Forlán

Como nuestro prócer merece que se le dedique un espacio en tan humilde blog. Por eso, en este blog realizaremos una lista de teorías conspirativas y maliciosas (sobre todo éstas últimas) sobre la separación del prócer de la patria (¿Artigas de Ancina?), no, Forlán de Nada, digo, Nara (acabo de contestar la pregunta que estaba dentro de un paréntesis, todo un récord y animalada al mismo tiempo; y encima ahora comento en otro paréntesis, bueno, basta de autoreferencias antes que la RAE me lleve a juicio en La Haya).
Sin más preámbulos y aclaraciones de aclaraciones pasemos a las teorías que hoy en día circulan:
-El supuesto amigo. Circula la versión de que un amigo sería el tercero en discordia en esta pareja. No sean mal pensados che, cómo van a decir que nuestro prócer es homosexual. Y todo bien con los homosexuales, pero nuestro héroe nacional es bien masculino, con su rubio natural bien llevado.
La versión que Fijate si puso la puerca obtuvo es que ese amigo clave en la pareja sería el Mota Gargano. Según pudimos indagar, el mediocampista del Napoli habría dicho al delantero celeste “vo rubio, yo no quiero manijiar pero la Zaira se te tiñó el pelo y se parece a Victoria Rodríguez. Digo, no da…”.
Lo que afirmaba el Mota Gargano, tiene el pelo como Victoria Rodríguez la hija de puta. Así no hay flaco que la aguante.
-Ella no soportó tal vergüenza. Otra versión sería que ella lo habría dejado inmediatamente al enterarse que Diego sería nombrado socio n° 40 mil de Peñarol.
-Ella no era lo que parecía. Aparentemente ese nombre que uno no sabe si es turco, árabe, vietnamita, israelí o simplemente disfunción cerebral en la familia ya desde sus comienzos; no sería tal.
Sería una identidad falsa contratada por la NASA con el objetivo de realizar trabajos de espionaje a nuestro delantero estrella. ¿El motivo? La NASA necesitaba saber por qué el mejor delantero de la Liga española durante varios años (pichichi), campeón de Europa siendo figura clave, entre otros méritos; era uruguayo. Aparentemente la extraña nacionalidad de un jugador estrella en el mundo estaba puesta en discusión por la NASA, despertando sospechas de una inminente invasión extraterrestre.
“Si bien se necesitaba una persona que hablara mucho, para poder extraerle información a Forlán; se nos fue la mano, habla demasiado”, confesaba un alto mando de la NASA. “Hablaba tanto que nunca dejó hablar al muchacho, le terminó lavando la cabeza”, agregaba el funcionario estadounidense, a quien no se le entendía demasiado por las carcajadas que se escuchaban de fondo, sumado a algunos gritos tales como “¡nos cagaron estos indios! Abortá eso de meterles hormonas para la caída del pelo en las cajitas felices”.
-La de siempre. Forlán habría dicho “no sos vos, soy yo”.
-La de siempre II. En un altercado doméstico ella ingresa al baño luego de que él saliera, y se encuentra con la terrible situación de que no secó el piso del baño. Según el INEP (Instituto Nacional de Estadísticas Pelotudas) es la principal causa de separación de parejas, después de la más común “él no tiró la cadena del inodoro”, enmarcados en la categoría “las diferencias en las metodologías de utilización del baño son tantas como personas en el mundo”.
-Por lo menos tres millones detrás de mí y yo con vos. Seamos sinceros, hay mujeres más lindas.
-No le pudo decir que no. La hipótesis comienza desde cómo se conocieron. Él, haciendo noche en un boliche de Belgrano en Argentina, la vio a ella, en el mismo boliche. Refrescos cola van, refrescos cola vienen, la invitó a su apartamento en dicho país. Con el único objetivo que todo jugador de fútbol tiene a la hora de bolichear, levantar algún chango (me remito a la selección holandesa), alguna botinera (con suerte modelo, que a su vez busca lo mismo, aunque en realidad su objetivo es arreglarse económicamente y poder meter un par de notas con Rial). Ella, con tanta facilidad de palabra (te mete cuatro o cinco cada 10 segundos), comenzó a proponer compromisos, avanzar en la relación que recién comenzaba. Y él, tan bueno como es, no pudo decirle que no.
Y así continuó la relación todo este tiempo, con diálogos de este tipo:
Ella: bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla…
Él: Claro.
Ella: bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla…
Él: Ajá.
Hasta que…
Ella: Casamiento, bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla casamiento, bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla casamiento, bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla…
Él: Seguro.
Ella: Casamiento bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla, casamiento bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla…
Él: Che, no sé si ando con ganas de casarme. Esto de la Copa América viste…
Ella: ¡¿Ehhhhhhhhh?! (se retira del lugar, toma su celular y comienza twittear).

Me taparon la boca. Digo, le taparon la boca, el ojo, la nariz

Borramos el pasado, damos vuelta la hoja no sin antes arrancar las que están detrás, impugnamos los fraudes que manchan la historia del país, ¿hablo de la ley de caducidad? no, hablo de la pelea de Chris Namús.
Y esta vez no fue solo ocio lo que llevó a muchos de nosotros a mirar la pelea en vivo, sino que muchos de nosotros esperábamos justicia.
Una nueva pelea entre Chris Namús y Loli Muñoz, una especie de “ta, mal yo. Estaba todo arreglado, me descubrieron. La hacemo de vuelta”.
Velada que comenzó con un hincha de Chacarita (¿soy yo o después del Ratón Herrera peleando con las medias de Cerro, se subieron a ese camión cuanto boxeador joven aparece?) peleando contra un uruguayo vestido con las bermudas de verano del Tío Sam.
Como detalles particulares y bizarros hubo montones. ¿Qué esperaban? Es Uruguay. Bombos y trompetas sonando de fondo ya desde la primera pelea, de vez en cuando acompañados de algunos cantos, como el típico “oh, porteño sos cagón, sos cagón”, dirigidos al habitante de la ciudad de San Martín.
Otra vez la pasarela o alfombra roja de celebridades no faltó. Esta vez Juan Pedro Damiani primero, y Alejandro Balbis después, supieron engalanarnos con sus hábiles respuestas a cerca de su afinidad con el boxeo. “Sí, después del fútbol y el básquetbol es el deporte que más me gusta”, confesaba el abogado tricolor, que no paraba de mirar a sus costados como protegiendo su retaguardia, no por estar en una pelea de boxeo, sino por estar en el mismísimo Palacio Peñarol, con bombos, trompetas y cantos sonando. ¡¿Ah me van a decir que era la hinchada de Basañez?!
Otro detalle que uno concluye de ver el ingreso al ring de ambas boxeadoras (prefiero remarcar este detalle y no profundizar sobre el espectáculo mediocre del ingreso al cuadrilátero, influenciado por mucha película barata yanqui y el sueño escondido de que las reciban como a un equipo uruguayo en la Libertadores), es la gran incoherencia entre estas dos boxeadoras. Si paro en la calle, cual entrevistador de canal 4 buscando “la opinión de la gente” sobre la influencia del agua del mate calentada por un sun, en las declaraciones contrapuestas de Mujica y Astori; y le digo: “boxeadora apodada Loli, vestida de rosado”, y le muestro dos fotos me van a señalar a Chris Namús. Lo mismo si les dijera “boxeadora llamada Christian, vestida de negro”, cualquiera me diría “esta querido, no vez la pinta de macho que tiene”, señalando a Loli Muñoz. Están como cambiados los roles.
Encontramos el problema. El veterano, por su edad, seguramente le dice antes de cada entrenamiento “no vale chumbear”. 

En cuanto a la pelea, Chris Namús fue dos personas diferentes adentro del ring (haciéndole honor a su contradicción entre nombre y su sexo). Hasta el sexto round Namús fue una boxeadora más tirando un par de golpes al aire, no más. Moviéndose mucho, como para que no la agarren; y está bien, ella tiene 23 años y la española 34 (o 35 si nos guiamos por quien hablaba en La Tele al mismo momento que en placa colocaban “edad: 34 años”), no sería loco pensar que físicamente alguien de 23 está mejor que alguien de 34, o 35 –insisto-.
El problema en la estrategia Namús fue que en ese mismísimo sexto round la española decidió romperle la cara a la uruguaya. Literalmente, cuando llegó a su casa se fue a cepillar los dientes y no lograba calcular dónde estaba, debido a su ojo izquierdo totalmente cerrado, y negro.
Y así la pelea continuó con una española físicamente impecable, llevándola contra las cuerdas constantemente a una uruguaya ya hecha una babosa que en cuanto podía se abrazaba a su contrincante, casi en un pedido de auxilio.
Cuatro rounds en donde Namús no quería nada. Aguantaba, aguantaba, su entrenador le decía “no te vayas contra las cuerdas”, y ella iba contra las cuerdas y aguantaba, aguantaba. Trastabillaba varias veces, y los relatores decían “no fue nada, no fue nada, tropezó con el árbitro”, y todos nos dábamos cuenta que se estaba cayendo a pedazos; por no decir que ambos relatores en la posición que se encontraban tampoco podían saber si se había tropezado o no, sobre todo porque las publicidades de no menos de 30 cm de alto hacían que la visión de ambos relatores comenzaba en la mitad de las piernas de las boxeadoras.
Observamos a la boxeadora uruguaya en medio de la pelea de anoche, agachándose para saludar a alguien del público.

Y no solo fue este el detalle tribunero de los relatores, ya que el comentarista cada vez que la tribuna se levantaba acompañaba con un “vamos Chris, vamos”, o un “round netamente favorable a Chris”, mientras la uruguaya se despedazaba en el ring.
¿Se creyeron que solamente era tribunero el comentarista pelado? No, antes de la pelea dijo que veía una pelea con los 10 rounds enteros, y cinco minutos después dijo, ya envalentonado por el fervor de la tribuna (que por cierto, no estaba lleno el Palacio Peñarol, no se la crean, en boxeo también pasa), “hay olor a ‘nocáut’”.
Enseguida de que suena por última vez la campana Chris Namús salió despedida festejando, subida en andas por su entrenador (es una forma de decir, la elevó 46 cm del piso). Y nadie entendió qué festejaba la uruguaya, aunque fuentes cercanas a la boxeadora confesaron “festejaba por su vida”.
Y luego el fallo, fallido por cierto. Armado al estilo película yanqui barata, vale aclarar, ¿o se creyeron que leyeron las tarjetas como venían puestas? No m’hijo, no. Leyeron primero la que daba por ganadora a Namús, la segunda que daba por ganadora a la española, dejando para la tercera la intriga y el final de novela argentina (de Cris Morena, por qué no) en donde Namús se declaraba ganadora de la pelea. Rompiendo en llanto de un solo ojo la uruguaya, la mirada atónita de la española, los insultos hacia el árbitro, el público que no sabía si festejar o insultar a la uruguaya, los relatores que no comprendían mucho (ya no me llamaba la atención en el pelado), que además querían entrevistar a Namús y esta había sido llevada enseguida al vestuario, ¿para que no salga a decir que era “justa ganadora”? No, para arreglarle la cara y que mañana o pasado salga a decirlo.
Ya una uruguaya más, por muchos motivos. Campeona moral muchas veces, guapa (no por su belleza, para eso nos quedamos con Namús y vamos al desfile de Giordano todos los veranos), aguerrida, aguantadora, de visitante juega mejor, no se cae nunca, y se indigna cuando pierde. "La Loli", para nosotros, seguramente decida en las próximas horas mudarse a nuestro país. "Aquí me conocen", habría dicho la boxeadora.

Tanto cliché tenía que tener algo raro

Uruguay es un país donde lo increíble se renueva constantemente. Ese mismo país donde un pibe que debuta y lleva dos partidos en primera división, no puede jugar el tercero porque llegó a la quinta amarilla.
Mismo país que discute un off side dos semanas y media, que está primero en todos los rankings de “países que les interesan más los rankings que la democracia”. “País primero en…” o “el Marge Simpson del mundo”, según como se nos conoce  en el planeta.
Pero la noticia es otra, y si hablamos de relatores no es noticia que exista una movida para que los relatores argentinos no sean más transmitidos para nuestro país. Acá damos noticias serias y no manejamos posibilidades utópicas para que del otro lado del charco se rían de nosotros. “En la tapa de cualquier libro que hable de negocios te dice que Uruguay no tiene voz ni voto en ninguna cadena televisiva internacional ni en un reality show argentino. O te pensás que porque tenemos ganas hablamos del fútbol colombiano a troche y moche”, habría dicho Mariano Closs, consultado por esta movida.
Fuentes secretas informaron a Fijate si puso la puerca la posibilidad de que Rodrigo Romano (relator principal de la empresa televisiva, esa que transmite tres partidos por fecha, y mal) jamás existió; es un invento.
En la interna se manejan cualquiera de las tres posibilidades, todas se fundan en que se habría encontrado por los pasillos de Tenfield un sistema operativo similar al que se utiliza para diseñar juegos de computadora.
Hasta el momento esto no parece descabellado, cualquier ciudadano pensaría que Tenfield tiene en mente sacar a la venta algún videojuego sobre el fútbol uruguayo, perfectamente jugable para usuarios de Windows 3.11. Pero no, no se trata de eso.
Este sistema operativo se trataría nada más ni nada menos que de todas las frases que Romano utiliza en los partidos Y por ende en todos estos años el público ha sido engañado ya que no existe tal relator, sino que los partidos son transmitidos por un sistema operativo que dependiendo de la circunstancia activa determinada frase, tal como sucede en los videojuegos.
Todo aquel que alguna vez jugó al Fifa en español conocerá a Manolo Lama y Paco González, los relatores que nos deleitaron años tras años (hasta que nuestra computadora quedó “vieja” para los avanzadísimos juegos, que año tras año te exigen 200 Mb de memoria más, para que Forlán sea más rubio).
Ese mismo sistema operativo por el cual las frases de Manolo y Paco se repiten partido tras partido, estaría siendo empleado por Tenfield para “abaratar costos”, según confesó una fuente secreta, que además agregó –sin tener que ver con la entrevista- “¡Uruguay nomá! ¡Uruguay nomá!”.
“Se mueve se mueve, se juega se juega”, “pecho de ceda para que la pelota duerma”, “¡fierrito!”, “¡frutilla!”, “caricias, simplemente caricias”, “faltan 13, faltan 13”, “¿dulce o salado jotacé?”, “pintá, pintá el partido jotacé”, ¿cuánto pesa esta criatura, jotacé?”, “gol de la más linda, la más hermosa del mundo, la celeste del alma”, etcétera; son muchísimas de las frases que estarían programadas para determinadas circunstancias del partido.
Resumiendo, estamos ante la presencia de una máquina que relata los partidos del fútbol uruguayo. “Tampoco hay tanta dinámica como para precisar una persona que lo relate”, señaló nuestra fuente secreta. Cualquiera de nosotros que se sentó alguna vez en frente a la televisión, precisamente ante el mundo Vtv entiende lo que estamos informando, y a más de uno le cerrará. Ahora, surgió la interrogante sobre el comentarista, consultamos al respecto y se nos dijo: “ah, el comentarista es una persona sentada de espaldas a la cancha”.

La otra interrogante que surgió fue su apariencia física. Claramente descubrimos que fue influenciada en el actor principal de Archivos X. Coincidencia o no, entre las preferencias televisivas de Francisco Casal en su perfil de Facebook figura Archivos X y Rumbo a la cancha, y Tony el gordo como persona de inspiración.

Bendecidas cartas al director

Los siguientes comentarios son propiedad de un lector que decidió comunicarse con nosotros para hace llegar su opinión. Fijate si puso la puerca se deslinda de toda responsabilidad.
A esta altura a nadie le causaría sorpresa encender la televisión y encontrarnos con el Papa Cotugno opinando sobre el tema del momento. Recientemente opinó sobre el proyecto de ley interpretativa que deje sin efectos la popular ley de caducidad.
Seguramente cualquiera de ustedes lo recuerde por opinar de diversos temas que incumben a la sociedad y generan división; entre los que se destacaron: el aborto, la baja de la imputabilidad, la izquierda uruguaya, casamiento entre homosexuales, conflicto de Adeom, la vida de la langosta, ¿sun o jarra eléctrica?, el fenómeno sobrenatural del córner por atrás del arco del Chino Recoba, Cristian U, la pelada de Tabaré Vázquez, la desaparecida cuarta pata de la perra del Pepe,  o los nuevos plancha-floggers.
En su condición de Papa, para nuestro país su palabra es sagrada. O por lo menos lo es para cualquier director de los medios de comunicación; “nos está faltando una fuente que chamuye un rato sobre X tema… Dale, andá y encajale el micrófono a Cotugno”.
Si bien la mayoría de las veces sus declaraciones provocan el espanto, el suicidio colectivo o simplemente ganas de acariciarle la nuca; este señor sigue siendo un bastión de la opinión pública. Digamos que no tiene más minutos en Esta boca es mía porque no tendría gracia. Habría que pagarle, y como es el Papa ya gana bien, bien ahí Victoria Rodríguez dándole de comer a los que más necesitan, por ejemplo Toyos: un muchacho que recién arranca.
Que si Jesús fue traicionado, que si Judas era un pecho frío, o si José un cornudo… No estaría mal que el señor Papa Cotugno nos aclare algunos de estos puntos. Digo, ponerse a leer la Biblia a esta altura como que no tiene cabida, en este mundo de dinamismo leerse ese millón y medio de hojas de papel de calco que ante la mínima mala praxis se deshacen, no da.
Pero no, el señorito se empeña en mostrarse como un Papa moderno, un Papa polifuncional que te viene con ida y vuelta entre tema y tema. Como te habla sobre el fenómeno Carlao, también te habla sobre los homosexuales, y su necesaria erradicación del país para que sean tratados por profesionales, y de no lograrlo entonces mandarlos a mejor vida.
Increíblemente hace poco nos encontramos con su opinión sobre la legalización del cultivo de marihuana en nuestro país. Se mostró favorable a dicha propuesta, argumentando que: "Si fuese realmente un medio que ayuda a vencer la drogadicción, bienvenido sea. Nosotros cuando tomamos remedios. ¿Qué hay dentro de los remedios? En algunos más, en otros menos, hay drogas. ¿Y por qué tomamos los remedios? Para estar bien, no para crecer en la enfermedad. Bueno, analógicamente sería algo así", señaló, mientras prendía una varita de sahumerio.
Bueno, ya terminando la carta me acaban de comunicar que al final Cotugno no era el Papa, sino un simple Obispo; bueno, esperemos que por lo menos no sea nazi.
Dios sabrá perdonar.

Algún día le van a embocar

La verdad es que me levanté con la ilusión de estar en el cielo, o en el peor de los casos el infierno. Bueno, en una de esas hubiera preferido el purgatorio así entiendo bien de qué se trata (jamás nadie lo ha explicado claramente).
En Uruguay, como característica principal, lo vivimos con humor y con descreimiento. País especialista en descreer de todo, absolutamente todo. Primero solo y despegado en el IFFHS de los “países descreídos” en el mundo.
“Lo único que pido es ver a Peñarol jugar la semifinal, después si quieren que le den OFF al botón del mundo”, comentaba un hincha, un poco en serio, un poco en broma.
“¡No! ¡Que no se termine! ¡Por favor! ¡Antes de irme de este mundo quiero ver a Uruguay campeón del mundo! ¡Uruguay nomá! ¡Uruguay nomá! ¡Uruguay nomá!”, gritaba Gorzy la pasada medianoche mientras corría desnudo por la calle.
“Ah sí, es todo un invento de la prensa. Tenfield con Paco a la cabeza, algún invento de algún ‘neutral’ de la AUF para que no salgamos campeones”, comentaba indignado un hincha de Nacional.
“Y, lástima que me voy sin sacar campeón a Nacional. Pero por lo menos me fui creando 457 chances de gol en toda mi carrera como entrenador, 980 goles en contra y 216 cambios en el primer tiempo”, señalaba Juan Ramón Carrasco.
“Hay que ver. Matemáticamente es posible, todavía hay chances de que peleemos por el uruguayo, y obviamente está intacto el sueño de la Copa. Hay que ver si se termina el mundo, por eso te decía, nosotros somos un equipo de 11 hombres y venime a terminar el mundo si queres, primero nos tienen que ganar”, respondía Diego Aguirre, seguramente perturbado por el “sueño de la Copa”; que lo tiene durmiendo poco, soñando con la Copa mientras duerme, soñando despierto también con la Copa.
“Lástima que si se termina el mundo no podemos concretar ese tan ansiado sueño que tiene todo el pueblo peñarolense: el del estadio propio. La verdad que veníamos trabajando muy bien, nos faltaba el terreno, las firmas de los vecinos, alguien que lo haga, y la plata”, comentaba Juan Pedro Damiani.
“Por supuesto que me alegraría que Peñarol gane la Libertadores. Ah no, perdón, me decías del fin del mundo; me apena mucho, me agarra justo sin hacerme el brushing”, declaraba Ricardo Alarcón.
“¿Viste por qué nos convenía festejar el Bicentenario este año? Sino pa’ cuando”, respondía el presidente José Mujica.
“Y está bueno, me parece que es bueno para el país. Creo que está bueno que se armen movidas colectivas, que sean ideas que salgan del pueblo. Está bueno”, contestaba Pedro Bordaberry.
“No entiengdo”, señalaba Jorge Larrañaga.

A esta persona científicamente se le llama “el loquito”, según lo define el científico canadiense Henry Pámelachu. Ese que ante lo que ve en la televisión y más o menos se lo argumentan dos o tres que pongan cara seria; se lo cree. “Entran como caballos, e igual se van a Alaska, como total nadie sabe nada de ese lugar, no hay Dios ni Biblia ni profecía Maya que sepa qué cuerno pasa en Alaska, además de nevar a lo loco”, señalaba el científico canadiense radicado en Uruguay.

Por otra parte, en el exterior se vivía de manera diferente. Quizás lejano a donde exista todo tipo de especie humana llamada “uruguayo”, quien no solamente es descreído por sí mismo sino que contagia al resto. Por eso, en los lugares donde existen kilómetros de distancia entre un ser humano y un uruguayo, el descreimiento no es tan grande; sino que por el contrario hasta algunos se la creen.

Cada pocos años tenemos un loquito en la prensa diciendo que se acabará el mundo, que al Apocalipsis se acerca, que la vamos a quedar todos, o que “la Biblia lo dice, fijate bien”. Y como nadie tiene tanto tiempo de sobra (inclusive yo) como para leer la Biblia, ¿quién se lo va a desmentir? Más de una vez intenté abrir el librote en alguna página al azar, pero no me funcionó; lo único que encontré fueron editoriales de Mateo, Juan, o Neber Araujo.
“Riquelme está feliz”, contestaba Juan Román Riquelme.

“No sé, si vendieran todo el oro del Vaticano esto no pasaría. Eso sí, hay varios que se van y se la llevan adentro”, respondía Diego Armando Maradona, mientras alguien le arrimaba unas uvas y unas odaliscas lo abanicaban desviando el humo de su habano.
“¡Esto es todo un invento de los yanquis! Porque claramente quieren desviar el centro de la atención mientras traman sus planes macabros, ¡malditos! ¡son el mismísimo demonio!”, señalaba, un poco exaltado, el presidente Hugo Chávez.
“¿Cómo? Todavía no dimos la orden”, contestaba con gran sorpresa el presidente estadounidense Obama.
Con algunos desnudándose en la rambla, con otros sentados en la vereda viendo pasar gente por última vez mientras se ceban un amargo. Con los más descreídos siguiendo su vida normalmente como siempre, mientras otros intentan gastar todo su dinero dándose todos los gustos que siempre quisieron darse, o simplemente buscando una razón más en su propia conciencia para seguir gastando en un lcd de 59", y una bata de baño forrada con piel de leopardo. Otros que simplemente deciden insultar a su jefe con las ganas que siempre le tuvieron, u otros espantados por el miedo deciden acortar el trámite y cabecearse una bala.
En sí, el mundo no se terminó. ¿A las 18 hs se ponía todo oscuro? Y sí, a esa hora anochece, mi viejo. Ahora me dicen que hoy nada más comenzaba el fin del mundo, bueno, ya empiezan a titubear, no es serio che.
Por lo pronto acá estamos, vivos. Ya empiezo a creer que todo esto era una campaña para promocionar un nuevo supermercado.



Esto de la modernidad

Quizás en mi país pasan cosas y con el mismo retraso que cualquier conexión a internet-uruguaya-normal me voy enterando.
Recuerdo cuando los flogger me pasaron por arriba (no literalmente, ya que con sus robóticos pases de baile podría haber sido asesinado por uno de esos bichos con el pelo lamido pa un costado), de un momento a otro nuestro país estaba poblado de especímenes con extinción precoz. Una música –la electrónica- que claramente había sido catalogada de dos maneras: de poco varonil, o de europea; lo que en sí resulta casi lo mismo.
Al mismo tiempo supieron convivir los más polémicos de todos: los emo. Estos se caracterizaban por ser sensibles a la realidad, esa realidad que día a día los (valga la redundancia, redundancia misma en la que caía cualquier argumento que uno de estos bichitos utilizara luego que robara cámara) sensibiliza (yo creo que metí ese anterior paréntesis para que no sea redundante poner “sensibiliza”). Volviendo a los emo, éstos al ser tan sensibles, como un tanque de nafta luego de acercarle un encendedor, decidían arremeter contra este mundo cruel, mezquino, injusto y discriminante, ¿de qué forma? Tapándose un ojo con el pelo. Lo ridículo de estos personajes poco comprometidos con la sociedad, excepto la Sociedad de Vendedores de Shopping, quienes incrementaron su venta de “Ropa negra que parece heavy pero la usan estos putos”; duró lo que una flatulencia: segundos.
Casi sin darnos cuenta apareció una versión remixada de los Planchas. Y acá abro un paréntesis: respeto plenamente la comunidad Plancha de sus comienzos, la precursora, los nativos de la especie. ¿Soy Plancha? No, pero siempre conviene respetar a los nativos de esta especie; eso me lo supo enseñar la vida con una pedrada antes de entrar a una panadería. Esta nueva versión de esta especie –que repito: respeto plenamente- significan un remix entre los nativos y los bichos de moda hasta el momento: los flogger. Se me dirá que casi no tienen diferencia: y no, no la hay prácticamente. Se distinguen casi que exclusivamente por el cambio en la música que escuchan, la gorrita, el peinado más corto –y más feo-, y los piercings. Después básicamente los anteriores flogger, y los hoy planchas remixados son básicamente lo mismo: tienen como objetivo de vida sacarse fotos en frente al espejo, tal como nos aseguraba un integrante de la comunidad, quien se dio a conocer como ‘Eii SAnty del Basañe.
La característica que los une a todas estas especies, además de la foto en frente al espejo, que ya es una costumbre más dentro de estas culturas, viene a ser lo que las armas a la civilización occidental, pero encajándose una foto medio de perfil, posando pero a su vez mirando como quien dice “ah mirá, me están sacando una foto, no me había dado cuenta”, y con la mano haciendo un gesto choto. Decíamos que existe otra característica, y sobre esta nos habló el científico Henry Pámelachu, quien se encuentra todavía en el país, haciendo tareas científicas de vez en cuando. No solo la fotografía en frente al espejito –siempre del baño- es la cualidad de estos planchas remixados, los flogger, y los putos emo: también tienen una ortografía “de mierda”; según la calificó el prestigioso científico canadiense.
‘Eii SAnty del Basañe nos contaba que además de lidiar día a día con sus tareas de plancha remixado, tiene que enfrentar un juicio. Habría sido demandado por un comentario al pie que utilizó en su foto de perfil del facebook, utilizada el 22 de febrero de 2011 a las 14:05, repetida el mismo 22 de febrero de 2011 a las 14:18; y utilizada por último el 24 de febrero de 2010 a las 19:21. Dicha frase rezaba: “plancha no se hace, se nace”. La demanda, según trascendió, habría sido hecha por “el plancha rubio que se hizo famoso en Zona Urbana hace unos cuantos años”; quien se considera un nativo en la especie. Además trascendió que ‘Eii SAnty del Basañe enfrentaría “problemas de barras” con la barra brava de Basañez. “Este pibe ta pa sacarse fotos… Lo vamo a terminar limpiando, lo vamo”, declaró un integrante de la barra de Basañez.
Ya con el asombro aplastado contra el suelo, pisoteado, embarrado, hundido en alguna alcantarilla de ésas que siempre que veo sueño con ver una tortuga ninja salir violentamente; hoy me encuentro con nuevos cambios.

Pixelamos la marca ya que no pretendemos generar violencia; sabemos que muchas personas ya crearon odio hacia la marca y sus efectos en la sociedad. Pámelachu decía que “justo le tocó a esta marca, podía ser otra; pero en sí fue la primera en lanzar el fluor al mercado de la ropa deportiva, antes se utilizaba pa la construcción o para salir a andar en bici en la ruta”.
¿Soy yo o creció el número de patinetas per cápita? Ahora sí, me cierra todo. Tantos años de películas –de negros y para negros- hollywoodenses tenían que servir para algo. No significa nada que estas películas se filmen hace aproximadamente no menos de 50 años, pero qué esperaban, esto es Uruguay y las cosas llegan siempre tarde, como uno a la parada cuando va llegando y ve pasar el que le sirve. Uruguay siempre está en ese limbo de “llego a la parada pero no, siempre va pasando el que me sirve”. Vemos todos los cambios cuando van llegando pero nos pasan por arriba, y ahí entonces tenemos que esperar el ómnibus que viene, pero eso ya nos demandará un tiempo extra. ¿Qué quiero decir, además? Que tanta película de negro y para negro yankee un día tenía que surtir efecto, las cadenas y joyas ostentosas, las gorritas con viseras rectas, las ropas amplias y de béisbol, los championes grandes, el tonito de voz patotero (que poco se condice con verlos en un “espejo público” arreglándose el pelo para sacarse una foto en frente al espejo del baño), y ahora la patineta. Listo, era el último paso que nos faltaba, verlos bartsimpsoniando por las calles, creyéndose los chicos malos de la ciudad. Lo único que espero es que haya un Milhouse detrás de cada uno, así por lo menos la cosa se me hace más divertida.

Nunca vi uno de estos ni tampoco me subí jamás a uno, pero igual me considero de esta gloriosa época.

Columna clásica

Creo que estamos todos de acuerdo si digo que la pelota del fútbol uruguayo compite  por el premio que todos los fines de año otorga el IFFHS a la “Peorcita pelota del mundo”, en un ranking siempre polémico, con un criterio que solo lo entienden los que lo inventan y si se lo preguntas dos veces titubean, y luego les estalla el cerebro. Pero este balón, particularmente, es muy feo. Seguramente Bauzá siguió consejos de su mujer para el diseño de la misma; porque no hace falta decir que tiene un diseño que hasta las máximas industrias de la moda lo califican como “bien de mina”. Quizás Bauzá decidió darle para adelante a esta atigrada idea de su mujer, ya que esta misma también fue quien lo aconsejó de mantener el “proyecto Tabárez”, ya que la prima de una amiga –quien fue alumna del Maestro- le dijo que era muy buen docente.
Digamos la verdad, sincerémonos como nación: intentamos jugar como los brasileros y empezamos por la pelota; imitando los diseños más gronchos del mundo en cuanto a balones. A veces parecen pelotas de playa, esas que cuando niño uno se sentía afortunado de patear pero nunca faltaba aquel que nos hacía caer en la realidad por primera vez: aquel que nos invitaba a jugar, pero con una pelota n° 5, de cuero, preciosa; pero que le pegábamos y nos dolía el pie. Sí, ese es uno de los primeros momentos para todo baroncito en donde la realidad nos hace doler.
Y no es nada en contra de la marca que viste los balones del fútbol uruguayo, nada más alejado de la realidad. Simplemente estamos diciendo que están experimentando nuevos diseños con nosotros, o todo lo contrario, ¿qué quiero decir? Que modelos ya experimentados en el mundo están llegando tarde a nuestro país; y precisamente este balón es una Fevernova después de una ducha en el Parque Maracaná. Y si seguimos esta teoría, dentro de 15 años tendremos nuestra Jabulani.
No solo las mascotas pasaron al olvido. Solo aquellos coleccionistas de la memoria recuerdan al nombre de los balones en los Mundiales. Ésta, no solo significaba un cambio para los diseños normales de los balones (con pentágonos y hexágonos negros, ¿cuándo volverán? No sé, yo tiro la idea, ya que está de moda todo lo retro), sino que representó el enchastre que los asiáticos pueden llegar a hacerle al deporte más hermoso, si se apoderaran de él.
La idea de esta columna era hablar del clásico que ayer se desarrolló en nuestro país. Pero como no pasó nada nuevo; pocos goles, pocos pases de un jugador a uno de su propio equipo, 15 faltas cada 10 minutos, gol del Morro García, Aguirre más “fiera” que nunca, arbitrajes polémicos, la hinchada de Peñarol celebrando sus asesinatos y advirtiendo de futuros crímenes, Carrasco y sus sonrisas, escaramuzas con algún golpe de por medio, el insulto “gallina” escuchado más de 900 mil veces en media hora, y el interminable, infinito e inoxidable aviso de chorizos extra Cattiveli. ¿Por qué se me dio por hablar de la pelota nuestra de cada día? No, Darío Rodríguez no me reventó una en la frente y por eso la vi de cerquita; lisa y llanamente porque también merece un homenaje, si vamos al caso, es la víctima de todo este entramado mafioso, bizarro y folklórico, llamado fútbol uruguayo.
Ese mismo entramado que la destrata, que la ultraja como pelota, que le falta el respeto como ciudadana y que… Si le sumamos el mal estado de la cancha donde se juega el 90 % de los partidos, podríamos estar hablando de que nuestro país está intentando terminar con el uso del balón en el fútbol, para implementar algo más nuestro. Algo que nos identifique por nuestra cultura, algo que devenga de las raíces mismas de nuestro país y nuestras costumbres: la bolsa de basura, y de paso matamos dos pájaros de un tiro.

Por un lado la Teamgeist, pelota utilizada en el Mundial de Alemania en el año 2006. Mostrándose claramente como un país alejado de la discriminación, en su seleccionado te metía cuanto negro nacionalizado encontrar, y claramente esta pelota homenajeaba a las mujeres y sus fieles amigas: las toallas íntimas. Y por otro la atigrada pelota del fútbol uruguayo. Como ciudadano, sigo esperando justicia, espero que se encuentre el responsable de este crimen.

Ya no bombardea más

Finalizando ya esta jornada ejemplar para el uruguayo –gente poco trabajadora si las hay- nos vamos a la cama con la noticia fresquita (irónicamente) de la muerte de Osama Bin Laden. Aclaramos que el fallecido es Osama Bin Laden y no Obama Bin Laden. La familia de Obama se comunicó con la producción de Fijate si puso la puerca para aclarar las versiones que habían surgido tras un fallido zócalo de Fox News. “Él está bien, goza de buena salud; ahora mismo se está fumando un pucho en el fondo”, señaló la madre.

Imagen de su recordada participación en la serie Family Guy.

“Es una victoria para Estados Unidos”, confesó el ex presidente George W. Bush, mientras se colocaba la pijama antes de ir a dormir, con Elmo (su peluche). “Lo felicité a él (Barack Obama) y a los hombres y mujeres de nuestra comunidad militar y de inteligencia que dedicaron sus vidas a esta misión. Tienen nuestra eterna gratitud", afirmó el ex mandatario. “Ta, fue un triunfo un poco tardío; medio que con retroactividad. Ya hace un tiempo nos retiramos de la lucha contra el terrorismo, pero en sí viene a ser una victoria moral; como si hoy le anularan el 5to uruguayo a Peñarol por dopaje del Patito Aguilera”, agregó el ex coherente Bush.
Por su parte, el actual presidente estadounidense, se calzó un traje y se mandó un discurso en cadena. “Esta noche, estoy en condiciones de anunciar a los estadounidenses y al mundo que Estados Unidos lideró una operación que mató a Osama Bin Laden, el líder de Al Qaeda, un terrorista responsable del asesinato de miles de hombres, mujeres y niños inocentes. Ta, más bien un líder intelectual, como un Ronco López adiestrando a la perrada aquella de Rampla; porque lo que se dice responsable: responsables directos fueron los giles que se dieron de frente contra las torres”, declaró Obama.
Como era de esperarse acarreó gran repercusión en el pueblo estadounidense, deseoso de justicia durante estos diez años. “Uno como americano estaba cansado de tanta cargada; los cantitos de los árabes, te soy sincero: me tenían podrido. ‘Cómo me voy a olvidar, cuando tiramos, las torres gemelas, cómo me voy a olvidar, fue lo mejor que me pasó en la vida. Yankee cagón, estás de cuento, sos puro bombardeo…’, siempre se nos cantó, y uno se cansa también. Una vez fui de turista a la India, andaba dando una vuelta por ahí y justo me crucé una barrita de iraquíes y me cantaron: ‘lo de las gemelas, no se olvida más. Yankee puto te queres matar, nunca en tu vida me vas a atacar…’, y uno no quiere violencia entonces traga y sigue de largo; yo a mi país lo aliento en las buenas y en las malas, pero vamo’ a decir la verdad; veníamos flojos, diez años pa’ limpiar al barbita este”, confesaba un norteamericano más de los miles que salieron a las calles a festejar el asesinato de Bin Laden.
Muchos cantos, mucha algarabía podía verse de parte del pueblo estadounidense. Se escucharon algunas canciones demostrando su simpatía con la reciente noticia: “es para vos, es para vos, árabe puto la puta que te parió”, “ya te hicimos mierda el pueblo, te matamo’ a Osamá, venime a vengarlo, ¿o te toca el Ramadán?”.
“Siempre tuvo cara de bueno, era buen botija de chico. Lástima que siempre se ensañaba con los maestros en el liceo; cada vez que perdía un examen les echaba una sarta de maldiciones a los profesores, y al otro día te desayunabas con que un auto se le metía adentro a la casa, y ¡chau pinela el profe!”, confesó su madre –la vieja Bin Laden- en una entrevista que años atrás le realizó la revista Paula.