Una vez le hice un caño a mi objeto de estudio


Pasó el tiempo y por consiguiente todo lo que me vinculaba a mi única experiencia laboral, que duró dos meses. Bueno, yo no lo decidía, y quienes lo decidían demoraban tanto que terminó durando poco mi experiencia, ¿me vas a decir que las cosas en este país no se demoran? Hasta por el acto inconsciente y de reflejo que nos viene en el chip de uruguayo lo vamos dejando para después (ese chip que sacan de una bolsa de nylon y de un pedazo más grande, del material del mismo chip, que parece una de aquellas tarjetas de teléfono público, quedando solamente un pequeño chip al lado de un sobrante inútil). Ahora que lo pienso, seguramente para esto se utilizaron las tarjetas de teléfono público que sobraron. Recuerdo que coleccioné algunas… Perdón, me desvié.
Mi vínculo laboral, aunque corto, significó lindos momentos, y otros malos claro. Como ninguno de ustedes habrá notado, en la descripción de mi perfil (acá nomás, a la derecha abajo) dice que me di de frente contra el Parque Suero intentando ser periodista deportivo. Sueño con el que muchos llegan a la carrera que estoy haciendo, y prometo terminar… Algún día.
Sí, ingresé en el mágico mundo del periodismo deportivo. ¿Entrevistaste a Forlán? ¿Entrevistaste a Suárez? ¿Le hiciste una pregunta pelotuda al Maestro y después me echó un meo tremendo? “No”, era mi respuesta luego de decir “periodista deportivo” a la  pregunta de “ocupación laboral” para sacar las tarjetas de promociones de los supermercados.
Y no, no fue así, por más que pisé el máximo estamento de nuestro fútbol, no sin antes pedirle permiso a Banchero para poder ingresar. Mi objeto de estudio no fueron lo que precisamente se imaginan, yo tenía que ver fútbol femenino.
Sí, señora, señor, existe el fútbol femenino en este país al sur de América Latina. Aclaro porque usted se me distrajo inmediatamente que le dije “fútbol femenino” dudando de su existencia.
También tuve que aclarar muchas veces que no entraba a los vestuarios para mantener orgías con las jugadoras, ni tampoco les sacaba fotografías en paños menores, por más que cifras siderales intentaron seducirme (hay machos alfa a los que les calienta las jugadoras de fútbol, allá ellos).
“No consulté a ninguna sobre su orientación sexual” es otra de mis respuestas ante el “¿son todas lesbianas, no?” de los –a esta altura- incesantes preguntones que día a día me cruzaba por la vida.
“¿Tás echado pa’ tras ahora que sos periodista, no?”, me preguntaban, “no, si no tuviera dos padres que me engendraron y no me dieron nunca la cabeza contra la palangana del baño exigiendo que consiga trabajo, básicamente me estaría muriendo de hambre con esto del periodismo”, era mi respuesta un tanto larga y entreverada de decir (apuesto a que te pusiste a leerla en voz alta a ver si es difícil de decir).
No, no se gana minas en el periodismo deportivo. El mito de ser famoso (ojo, nunca lo fui) y ganar minas no fue mi caso, porque como aclaré también: no fui famoso. Pero decirle a un cabecilla consumido por la farándula porteña “periodista deportivo de fútbol femenino” es como decirle “orgía todos los días”, está al mismo nivel de razonamiento el papafritero de McDonald’s éste.
“¿Juegan peor que los hombres?” Es otra gran pregunta que me han hecho. A muchos les contesté esto: “¿alguna vez te entretuvo un partido de fútbol uruguayo? No, ¿verdad? Bueno, imaginate que acá hasta tienen una ventaja para pararla de pecho, no como los burros que tenemos en nuestro fútbol, que no saben bajar una pelota y todos hacemos ‘¡oh!’ cuando el Chino, cercano a los cuarenta años y todo, la duerme con zurda. Sí, esa ventaja que vos ves y que no le sacaste el ojo recién cuando te diste vuelta a seguir con la mirada a la rubia que bajó del 188”.
Si me piden una conclusión sobre mi experiencia: cuánta gente pelotuda que hace preguntas.
Ah, cierto, estaba hablando del fútbol femenino. Nada, ¿en dos meses quién puede sacar conclusiones? Que las botijas del sub 17 hayan clasificado al Mundial me hace pensar que mi influencia tuvo que ver, pero me miro al espejo en una de esas tantas veces que sueño con que Nano Folle me entrevista, y no puedo mentirme, es más, me insulto por creer ser el Gorzy del fútbol femenino. (Perdón, nombré otra vez a Gorzy).
Alejado de la tarea, y en uno de esos tantos fútbol 5 donde se complica llegar a los 10, me encontré jugando frente a una dama. Aclaro que no organicé el fútbol 5, en realidad aclaro para que no vengan a decirme “¡ah! No nos invitaste a un fútbol 5 e* invitás una mina”; hace años que no organizo uno, es imposible, la gente siempre tendrá una excusa nueva para negarse a jugar.
Primeros minutos de juego y el destino nos puso en frente, rivales. Pocas instancias se habían dado, un cero a cero lógico por los pocos minutos jugados, cuando tomo el balón en la mitad de la cancha volcado a la izquierda (mi perfil, soy dueño de una zurda prodigiosa, y casualmente olvido llevarla cada vez que me invitan), me sale dicha doncella, dicha jugadora, y no lo pienso dos segundos (porque sino la pierdo, gil), engancho de la punta al medio con un elegante toque por entre las piernas de la muchacha. Sentí vergüenza.
*No es una representación de la realidad, científicamente está comprobado (abalado por el científico canadiense Henry Pámelachu) que nadie utiliza la “e” en la oralidad cuando sigue una palabra con “i”.
No es culpa de ellas que las canchas sean un campito (con todo respeto, campito que me viste nacer futbolísticamente a los 16 años). No es culpa de ellas que tengan que jugar a las 9 de la mañana. No es culpa de ellas que algunos cuadros se caguen en el reglamento y te pongan una jugadora que la fecha anterior fue expulsada. No es culpa de ellas que los dirigentes sonrían para VTV, sean los rebeldes contra el sistema de Casal, ignoren el fútbol femenino, viajen de garrón con Tabárez, todo al mismo tiempo y en una sola violeta persona, digo persona. Me sobral los argumentos, digo, me sobran los argumentos para defender a las botijas.

No me rompan las pelotas


Hola, soy Chanchito y vengo a habla de algo que se está hablando mucho recientemente: la pelota del 50’. Que se la chorearon en San Cono, que la posta la tienen los brazukas, que esa no es, que esa es, que la tiene Gorzy o que es igual a la pelota flogger del fútbol uruguayo.
Prometo aflojarle a Gorzy, pero bueno, ustedes entenderán que el hombre se presta con esa cara y actitud de tiro al blanco.
No quiero saber qué va decir Ghiggia. En serio, no quiero. Como cualquier veterano, éste ya perdió lucidez y todo lo que pasa ahora, sino es exitosísimo, es malísimo, espantoso, “Uruguay fue un desastre, puro pelotazo”.
Para ser más claros, a medida que uno avanza (poquito nomás) en edad, va pensando que todo lo de antes era mejor. Imagínense cercanos a los 90 años, como este señor. Si le preguntamos por la pelota del 50’ seguramente nos contestará “la que usábamos antes era mejor, no esta colorinche y afeminada que lo único que hacemos es tirar pelotazos, sino cambiamos no sé a qué vamos a llegar”. Como cualquier hijo viejo de vecino, ¿vio?
Era interesante darnos cuenta, mientras mirábamos el capítulo deportivo en los informativos (el único momento del informativo que me dispongo a atender, salvo en Eliminatorias, se pone denso), que tenemos tantas cosas importantes de las qué hablar.
Digo, si tendremos cosas importantes en nuestro país, si tendremos temas importantes para hablar. Te pasamos de mostrar 150 veces (en horario central) el asesinato (venganza mal ejecutada) de La Pasiva, a la demostración de producción periodística que tienen nuestros informantes a la hora de conseguir una fuente de peso que hable sobre “la pelota del 50’”.
Sí, porque si el tema es “Scotti sí, Scotti no”, todos somos grandes opinólogos, pero nadie lo entrevista, y eso que lo tenemos a mano al señor. Pero si hay que hablar de la guinda esa, encontramos a la única familiar viva. Qué nivel esa producción, ¿vieron que cuando se quiere se puede?
Para los que andan diciendo “ni debe existir esa bocha ya”. Mienten, tengo una pelota, mi primera pelota de mi vida, tirada en el patio (sí, se retuercen en su tumba los campeones del 50’, acá desesperándose por la pelota y yo tengo mi primera pelota tirada en el patio como deshecho inútil), y está intacta; pinchada, pero de aspecto intacta.
Si se la robaron de San Cono, no sé, no le pregunté al “milagroso”. Y de última, ¿por qué no le piden que la devuelva, si es tan milagroso? No sé, se las tiro, es una buena chance, primero para encontrar la tan ansiada pelota, y segundo, para demostrar si el Cono salió cumplidor en serio. Es más, pidanlé a Cavani que les pegue dos o tres rezos, el Edi no puede fallar en eso, fallará en su capacidad goleadora que está más que demostrada (en el Napoli), pero en lo que viene a ser Padre Nuestro y Ave María, anda clarito.
Otro rumor, es que el gobierno, los jugadores de la Selección, Sergio Gorzy (perdón) y el Pato Celeste, pondrían de su bolsillo para recuperar la pelota. Se me dirá que cuando dije gobierno ya estaba incluyendo al resto de individuos que nombré, puede ser, entonces todos pondríamos dinero de nuestro bolsillo para recuperar esa pelota. Esperen, no quiero, no me interesa recuperarla.
Además preferiría que los jugadores de la Selección se dedicaran a dar tres pases seguidos y no a comprar una pelota. Una pelota la compro yo si quieren. Es más, esa misma pelota que tengo en el patio, creo que si la pintamos de marrón o le sacamos los cascos, perfectamente la puedo hacer pasar por la del 50’ y nos dejamos de joder.
Y ahora me surgen preguntas: si logramos comprar esa guinda, ¿subimos en el ránking de la FIFA? ¿Es el segundo “maracanazo”? ¿La vamos a recibir al aeropuerto y traer en caravana por todo Montevideo hasta llegar a la Plaza Independencia donde cantamos el himno y armamos una fiesta con La Catalina, el Cucuzú, Los Fatales, y un espectáculo de cierre con Abreu picándola y unos fuegos artificiales?
Los dejo por acá y les mando un afectuoso saludo. Nos volveremos a encontrar cuando aparezca otro de estos temas tan importantes para el porvenir de este país.
La responsabilidad de todos los conceptos vertidos es de Chanchito. “Fijate si puso la puerca” se deslinda absolutamente de toda demanda que pueda realizarse.

Les mentí, la pelota la tengo yo y los invito a que vengan a buscarla, si pueden. Es más, tengo dos y más grandes que las tuyas, mirá, vení.


Tomé decisiones


Escribo mientras me musicaliza el rap de Gol Tv donde unos malabaristas de la pelota hacen jueguitos, y acá en mi entorno todos dudan de que no haya detrás un piolín que sostenga la pelota. No sé, lo cierto es que esta música me hace dar ganas de agarrar las cadenas, los collares con símbolos de dólares, y los anillos dorados; todos de feria claro.
Y hablando de feria… Se viene San Cono. Yo, Chanchito (aclaro, porque el otro gil no deja de tener la mayoría de las columnas escritas en esta página; no por mucho tiempo claro), he tomado la decisión de no concurrir a la fiesta del Santo.
Las razones son simples, ahora soy famoso y la prensa me acosaría. Sí, esa misma prensa que desafortunadamente tuvo la tarea encomendada de viajar 100 km para ver feriantes, gente, feriantes, y gente; todos en una calle angosta. Encontrarme allí sería darles una entrevista diferente entre tantos “¿a cuánto la torta frita, doña?”.
Jamás le pedí nada a San Cono, y este tampoco tuvo la delicadeza de acercarme un Mercedes, ni siquiera una Chumbo (problemas [personales] con marcas uruguayas me hacen evitar nombrarlas, que lo haga el otro gil es cosa de él). Así que seguiré en mi postura, y esta vez ni siquiera voy a ir por lo que ya les dije, no me hagan repetirlo.
Hay mucha gente que debería pedirle cosas al Santo. De primera mano les traigo pedidos que gente famosa ha hecho, y las promesas que realizarán:
-Gorzy habría pedido cordura, y prometió comprarse una cámara nueva.
-El Cacique Medina pidió paz para el mundo y prometió no regalar su vida después de doce o trece choques de cabeza más.
-Darío Rodríguez prometió que si le dan cinco o seis añitos más de carrera, va a retirarse sin que nadie se lo pida.
-Sergio Gorzy prometió no meterse más al vestuario de la Selección uruguaya en partidos amistosos en el interior del país contra países que hayan tenido postura neutral durante la Guerra Fría; si logra dejar de comunicarse mediante “¡Uruguay nomá!”.
-El Chino Recoba prometió dejar de tirar centros cerrados el día que emboque un gol olímpico.
-Placente prometió dejar de tirarse al suelo a barrer como vieja que se le cayó la lata debajo de la góndola en el supermercado, si logra pasar la mitad de la cancha.
-Sergio Gorzy prometió dejar de gritar si Uruguay sale campeón del Mundo en Maracaná ganándole la final a Brasil, de atrás y con gol de… Todos menos Muslera, porque no es uruguayo.
-Juan Carlos Scelza prometió sacarse la papa de la boca si alguien le alcanza el cargador para cargar la batería que perdió hace diez años.
-Sergio Gorzy prometió volver caminando desde Brasil hasta San Cono si Uruguay es campeón del Mundo gracias a él, mientras realiza Cámara Celeste detrás del arco con el Pato Aguilera, y le gritan “puto” al arquero de Brasil en el momento que Suárez patea al primer palo luego de gambetearse a toda la defensa brasileña dos veces.
Bueno, antes de irme les dejo un dato, parece que el FIFA 2013 va tener la Segunda mexicana. Digo, para los amantes de Sebastián Maz, que deben de haber muchos, porque sino no entiendo la razón de que nos acalambren la vista todos los fines de semana con sus goles en la prestigiosísima categoría de ascenso mexicana, que nadie televisa.
Hasta acá lo mío. Espero que les haya gustado, y si no les gustó vuelvan por más, después de la décima u onceava lectura probablemente les permito que dejen de leerme.
La responsabilidad de todos los conceptos vertidos es de Chanchito. “Fijate si puso la puerca” se deslinda absolutamente de toda demanda que pueda realizarse. 
Además tomé otra decisión, mostrar mi rostro. Bueno, creo que era el momento, la gente lo pide, la gente quiere saber quién soy, porque bueno, la gente me idolatra y me ama; ¡hasta piensan que soy sexy! Pronto vendrán las estampillas con mi nombre, procesiones, ferias y todo eso. Cosas que obviamente me merezco.

Es tan linda la gente



Qué precioso ver en esta sociedad, hoy, gente que se quiere. Gente que se mira a los ojos a través de una cámara web y se dice “te amo”. Es hermoso ver que todavía hay valores que persisten en nuestra sociedad, y no hablo de cosas de antaño como Uruguay afuera de los Mundiales, hablo de cosas que vienen del corazón.
Las demostraciones de afecto no abundan, hoy reina el descontrol, el mirar de pesado, y jamás un “te quiero” une al guarda de un ómnibus con el que no tiene cambio.
Qué lindo es ver a la familia reunida… Cada domingo de año bisiesto… En años de Copa América… Que se juega al norte del Ecuador… Y que tiene a Uruguay llegando con tiempo de preparación. Pero qué linda es esa familia, cómo se quiere y se manda mensajes en cada cumpleaños… Por Facebook.
Caminar por la calle y encontrar una de esas demostraciones de afecto te llenan el corazón. Es inevitable dejar caer una lágrima, secárselas con un pañuelo de tela (los pañuelos descartables son el anuncio del mismísimo Satanás) y gritar "pucha que vale la pena comprar dólares. ¿Eh? ¿Qué dije? Menos mal que nadie me escuchó. Ups, me parece que en esa peluquería me escucharon. A rajar se ha dicho... ¿Por qué hablo en voz alta?".
Qué linda es la gente, qué solidaria es en cada Teletón, qué afectuosa es con sus pares, qué demostrativa es cuando el resto de la sociedad se está pudriendo en un taper de ravioles vencidos. Y qué burra que es la gente.

(Lo borrado era el nombre del receptor de la pancarta, o probablemente el apodo con el que se autodenomina en Facebook)

Chanchito no te censura


Hola, ya saben que mi nombre es Chanchito y vengo a hablar de lo que la gente pide. En realidad no sé si a la gente le importa pero yo voy a hablar de lo que tenga ganas, por algo esto es un blog libre y gratuito, porque el gil que escribe no tiene huevos para hacer una página web en serio y por guita. Además, tengo miedo que si la gente pide tema, termine hablando de Cantando por un sueño y el “bajón” que significa para Tv Show que no hayan uruguayos; o simplemente los insulte por un pedido tan estúpido.
Justo, de eso mismo que querías voy a hablar, mirá qué casualidad. No, no voy a hablar del “me gusta” o de los giles que compartían fotos o “asistían” a eventos con tal de que les aparezca un botón de “no me gusta”; hagan mea culpa muchachos y dense cuenta de lo pichones que fueron. Quiero hablar de eso que te pasa a vos cuando querés ver un video y te dicen que no está permitido para tu región.
Quiero creer que todos pasamos, al menos una vez, por la situación de intentar ver un video en alguna página de noticias (generalmente banales y cholulas) y encontrarse con un cartel de aviso con un mensaje más o menos así: “Este video está prohibido para la región donde te encuentras”. Muy común en las noticias de Yahoo (sí, voy a quemar una página).
¿Qué significa esto? No lo sé, sí sé que algo nos están escondiendo. Uno llega a leer la noticia y con toda la ilusión del mundo clickea para poder ver el video del que se habla, y… Un cartel de “no pasar” bien grande y desilusionante.
No vengo a hablar de censura, quiero hablar de las cosas que el Primer Mundo nos esconde. Decime que soy un conspirativo bárbaro, sí, lo acepto, pero no es para menos. Presiento que se trata de algo importante que nosotros, los tercermundistas, no podemos saber (si seremos “tercermundistas” que el propio Word no me subrayó en rojo la palabra).
¿El secreto de la riqueza global? ¿Verdades sobre el “oro negro”? ¿La verdad sobre la inmortalidad de Mirtha Legrand? ¿El misterio del fútbol del Barcelona? ¿El paradero de Osama Bin Laden? ¿El lugar donde se filmó la llegada a la Luna?
No sé, se me ocurren más preguntas pero no sabría responder ninguna, todavía sueño con viajar a un país de estos para poder ver de qué se tratan estos videos prohibidos.
Ojo, también se me ocurre algo: ¿y si nosotros hacemos lo mismo con el resto del mundo? Te la dejo picando che, no estaría mal censurar nuestro “show de goles de la fecha” para evitar que el mundo del slow motion se agarre un ataque cerebral con la ansiosa velocidad en la edición de Tenfield.
También se me ocurre que podríamos esconderle al mundo la existencia de Verano Perfecto (en pleno otoño, el otoño más frío de la historia de la humanidad), Día Perfecto, la publicidad de tinta para el pelo de Alejandro Figueredo, Orlando Petinatti y el horrible parecido entre Claudia Fernández y el Pato Sosa.
En realidad todos los programas de la mañana perfectamente podríamos ir censurando, y hasta para nosotros mismos. Digo, promulguemos la libertad y si quieren hacer el programa que lo hagan, pero por favor que no se emita más ni para este país. O implementar un “pay per view”, pero en lugar del cliente, que el que pague para que lo vean sea la propia dirección del programa mañanero.
Los voy dejando por acá, no me agradezcan, lo mío es un servicio a la comunidad que poco a poco me tendrán que ir retribuyendo… Con dinero.
La responsabilidad de todos los conceptos vertidos es de Chanchito. “Fijate si puso la puerca” se deslinda absolutamente de toda demanda que pueda realizarse. 

Las imágenes son meramente recreativas. Chanchito jamás miraría un video de Arjona, ni iría a su recital pagando la entrada más cara al lado de las viejas más pitucas.


No soy Riquelme


No estamos peleados. Con esa aclaración quería empezar, y me refiero al señor Chanchito, el columnista nuevo, el columnista que ahora todos ustedes admiran, aman y aclaman. Claro, se olvidan de mí. Miren que más de un año me pasé escribiendo para ustedes, me entregué por completo para mi público. Bueno, por completo no, pero me entregué muchas veces cuando veía que nadie leía.
Ahora el Facebook es un éxito, ¿casualidad? Chanchito dice que es gracias a él y nada más. Su carrera al estrellato es mucho más corta que la de cualquier botija de las inferiores en nuestro país y, según fuentes cercanas, estaría pensando en comprarse el auto. A pesar que admira al Toto Da Silveira (sí, Chanchito, vos no querías confesarlo pero yo ahora vengo acá y te escracho), quien siempre pregona por la casa antes que el auto.
En realidad hoy vine sin tema para escribir. ¿Alguna vez vine con tema para escribir? Sí, a veces sí, cómo no, revisá dale. Bueno, no fue Chanchito quien preguntó, fui yo, como siempre. Es cierto que la mayoría de las veces traje algún tema bien agarrado de los pelos, como botija de liceo que el novio le puso “me gusta” a la foto de perfil de la amiga.
Hoy estoy feliz. No soy Riquelme, no tengo los músculos de papel (bueno, capaz que un poco sí), ni me caigo al piso apenas me sople una brisa de esas que revolotean panaderos. ¿Conseguí trabajo? Tampoco, estaría preparándome para mi primer día, durmiendo. ¿Por qué estás feliz, entonces? (Cada vez me hago preguntas más raras, estoy haciendo méritos para ser el mejor autopreguntador de la historia) Porque terminé algo que tenía que hacer, algo que por más de dos semanas tenía que haber hecho pero como buen uruguayo, lo hice en los últimos tres días. Creo que me merezco escuchar un poco el himno ahora. Aguarden.
Pasaron 54 minutos…
No, no merecía eso. Pero bueno, como siempre les digo, si hago humor es porque soy una persona medianamente feliz, sino ya saben, escribiría poesía como tantos de esos fracasados en el amor y en la vida; o mentirosos, no sé.
¿De qué les quería hablar? No sé, pero a mi campaña de un Palito Pereira en mi mesa de luz (cada vez más posible, el entrenador lo está borrando del mapa últimamente), quiero sumar mi segunda campaña: quiero un Tola Antúnez para que me traiga el desayuno a la cama.
No, no siento deseo sexual por el Tola, ni mucho menos. Pero considero que levantarse temprano (cuando trabaje, ahora minga) con un desayuno y unos chistes o anécdotas de vida del Tola, me harán levantarme como nuevo.
También es cierto que muchos de ustedes están podridos de este personaje. Ah, yo no me canso, quiero más. Sí, mal pensados, sigan pensando groserías de mi persona y acúsenme de homosexual y esas cosas, que en realidad es para lo que les da el cerebro podrido por comerciales de Vesubio.
Tá, por ahí la voy dejando. Pensé en comentar un poco la publicidad de la que hablaba pero me perdí en esos ojos celestes de ese rubio inexpresivo.

Come on and dance with Vesubio. Vesubio, Vesubio…

La columna de Chanchito


Hola, mi nombre es Chanchito y hoy tengo ganas de hablar de Rodrigo Romano. Yo sé que el pueblo lo admira, que la gente repite sus apodos, repite sus chistes, repite, repite, repite… Igual que RR, como quién dice.
Sí, ya se habló de este individuo en el blog, pero hace tiempo, la gente se olvida, y al nabo que escribe ya nadie le cree nada, por eso ahora vengo yo a hablar del relator del fútbol uruguayo.
En primer lugar, estoy asustado. Los periodistas deportivos en este país tienden al infinito, y hay pruebas que mejor no mencionaré porque no quiero ser acusado de morboso o directamente de hijo de puta. Entonces tenemos Rodrigo Romano para rato.
En esta era donde todos quieren hacer humor (y nadie lo logra), ni los relatores de fútbol se salvan de esto. Ahora, hace más de diez años que este muchacho hace chistes, el problema es que no pasa como con los espectáculos de stand up, que año a año renuevan los chistes. Se me dirá que se mantienen un año entero haciendo los mismos chistes, sí, lo hacen, pero este muchacho (Romano) lo viene haciendo durante años, y años.
Usted en este momento estará detestándome a ultranza, y yo sé que no es la mejor manera de arrancar esta serie de columnas que comienzo a escribir. Lo sé porque está de moda, como tantas otras cosas, admirar a Rodrigo Romano; y eso también se viene repitiendo desde que inventó el “¡fierriiiito!”.
A las sistemáticas repeticiones de repeticiones quiero sumarle una: le aburre el partido. Es cierto que nuestro fútbol carece de vistosidad, excepto alguna moña de Macchi o un caño de Carlitos Díaz, pero usted (Romano), labura de esto, ¡no se me aburra che!
Es una constante en cada partido (y no miro muchos) que se cuelguen a hablar de temas X. ¡Pero muy X eh! Y por ende ¿qué pasa? Se comen goles. Y ahora no me vengan con criticar al director de cámaras, exijo respeto por la oportunidad que se le dio a un discapacitado mental para trabajar en una empresa de primer nivel.
Dejemos de lado esa capacidad de repetir el mismo plano en diferentes cámaras lentas durante cinco minutos y medio, y concentrémonos en el momento abrupto donde pasamos del slow motion a la pelota dentro del arco.
Qué sensación fea, qué impotencia, qué ganas de pegarle al muchacho. Bueno, no me lo critiquen más, pobre discapacitado, eso se llama discriminación. Quiero concentrarme en el relator, y también en su comentarista: ese muchacho que habla rápido, para adentro y en voz baja, casi como un paraguayo. ¿Estos tipos se encuentran de espaldas a la cancha? Porque si el director de cámaras se come el 70% de los goles que se televisan, vaya y pase, pero al mismo tiempo el relator grita “viene el remate ¡gooooooo…!”, en el mismo momento que el futbolista ya está empezando a festejar el gol. Y palito para el comentarista, que también está de espaldas mirando el monitor y no fue capaz de “bueno, vos ves un rato la novela, yo miro la cancha y te pego un piñazo pa avisarte cualquier cosa”, no, no es capaz.
Para cerrar y terminar de ganarme el odio de las masas (ni tanto, son tres millones, el día que alguien de afuera me valore, me voy a la mierda y todos ustedes se pueden ir a… Mirar la previa de Tenfield), quiero comentar otra cosa: el cliché que inventó para la racha goleadora del Canguro Porta. Por si alguien no la tiene junada, el relator, en cada festejo de gol del Canguro, grita: “in-so-Porta-ble”. Bueno, acabo de decidir censurarme, no voy a comentar nada, el entrecomillado habla por sí mismo.
Hasta la próxima, amigos.
La responsabilidad de todos los conceptos vertidos es de Chanchito. “Fijate si puso la puerca” se deslinda absolutamente de toda demanda que pueda realizarse.

Chanchito en plena acción. Tuvimos que borrar la marca de la computadora, no queremos tener más problemas legales, además de los que vendrán por las columnas de nuestro personaje estrella. ¿Por qué lo de “estrella”? Porque engalana nuestros textos con su presencia, y porque puso como única condición que se le proporcione un vaso de agua mientras escribe, ese vaso que ven en imagen.

Crónica de otro partido que no terminé


Nuevamente el verde césped (sintético) se engalanó con mi presencia. Con la presencia de un jugador muy discutido, un jugador que a veces no corre (porque no puede), un jugador de lagunas importantes dentro de los partidos (del tamaño de tres lagunas Merín y medio), pero con destellos (destellos nomás) que demuestran una clase que jamás se explotó en mi persona.
Una lesión en el calentamiento me había marginado durante mucho tiempo. Una lesión atípica por el tropezón con unas baldosas al oscuro, que me provocaron una caída de pico al piso donde me rompí todo el muslo derecho. Parte del muslo aún está adormecida.
El partido transcurría parejo, como de costumbre perdí la marca en algunas oportunidades. Pero bueno, estaba falto de fútbol, de “taiming” y de estado físico. Ojo, llegué al encuentro con una preparación intensa en lo físico: en un mes salí una vez a correr, corrí tres kilómetros y quedé al borde de la hospitalización. Les decía, un partido parejo donde tomamos un par de goles por llegadas tardes para marcar, pero con la pelota zafaba.
No es poco este último concepto, generalmente juego poco, digamos que tengo una frecuencia bimensual. Pero extrañamente me encontraba seguro con la pelota, algún pase fallido pero sin mayores consecuencias, distribuí bien el balón, por momentos (dos veces) manejé los hilos del ataque, y hasta me animé a rematar de afuera, poco y no la apreté demasiado, no vaya ser cosa que me sienta del aductor. Pero también fui generoso, llegué en posición de ataque por izquierda y cuando tenía remate (un poco difícil por el achique del arquero) decidí tocar hacia el medio donde venía un compañero mejor ubicado. Tá, sorprendido por mi generosidad estando en frente a un arquero, el muchacho supo definir.
El momento de tirar un caño no se había dado. Les cuento: yo disfruto mucho más tirando un caño, que haciendo un gol. Sí, son decisiones personales, pero bueno, a alguno le gusta la carne en barra y a otro el jamoncito crudo.
Hasta que llegó el momento donde tenía que demostrar toda la habilidad nata (y un poco de aprendida, no en vano miro tanto fútbol), una pelota entreverada (por incapacidad propia de tener un balón entre las dos piernas, ni una ni otra, entre las dos, aclaro: soy zurdo) que dejé en el mismísimo lugar donde la tenía, pero con movimientos extraños, bailoteos, amagues, fintas, comencé a desarmar mi cadera. Mi cuerpo estaba poseído, sentía un espíritu ajeno en mi cuerpo, por pocos segundos sentía que el alma de Neymar se había adueñado de mi ser, decidí tocar con zurda hacia afuera para escapar, luego de acomodarla un poquito con una rabona con derecha, hasta que… Siento un volcán, un camión con acoplado, una aplanadora con silenciador, algo que mi vista no registró: un patadón de atrás.
Las pulsaciones estaban a mil revoluciones por segundo, el corazón latía más de lo normal porque lo peor era un fantasma que sobrevolaba entre mis pensamientos. Apenas siento el golpe de esa hacha en mi tobillo derecho, solo atino a saludar atenta y cariñosamente a su madre. Pero yo ya estaba en el piso, ahí tirado, con claros gestos de dolor, señalando al árbitro que llamara a la sanidad porque en ese mismo momento ya sentía cómo me apretaba el calzado por la hinchazón que tenía. Se me fue la mano, no jugábamos con árbitro. Ni la solidaridad de un rival (ex compañero, y claro, es un fútbol 5) me calmó, yo solo buscaba una cosa: boxear al que me bajó. Solo lo suponía (de quién fue hablo, fue de atrás, ¿no entendiste?), porque no alcancé a ver su matrícula. Claro, habían cuatro posibilidades, porque a quién intentaba eludir no puedo contarlo como posibilidad, y dos eran los probables. Alguien sumaba todas las fichitas, alguien que ya me había esguinzado un tobillo por una fuerte entrada de atrás, y otro con el que sistemáticamente tengo problemas. ¿Personales? No, de maneras de ver el fútbol, el problema es que lo resolvemos siempre a su manera. Algún día resolveré a mi manera, tirándole un caño.
Ojo, personas que me conocieron en mi adolescencia estarán desconfiando de lo que escribo, es cierto, yo era uno de esos raspadores que la ausencia de tarjeta roja en un fútbol 5 hacía que mi libertinaje fuera mi método de juego. Hoy soy otro, hoy acepto al diferente, hoy disfruto de la pelota con todas mis limitaciones a cuestas. Solo sueño con tirarte un caño, nada más pido ese regalo a la vida, pero temo que ese día… Ese bendito y ansiado día, no podré contarlo nunca.

Tengo el agrado de presentarles a: Chanchito


Un uruguayo más: le gusta el mate, se le lava fácil pero con los amigos se hace el crack y dice que a él no se le lava. Le gusta pasear por la rambla, y una vez al mes decide salir a correr por la misma para ponerse en forma; termina agotado y no vuelve a correr hasta mucho tiempo después. Le gusta las tortas fritas, causa por la que intenta salir a correr. Te mira el informativo y se indigna, critica a Jorge Traverso e idolatra a Homero Rodriguez Tabeira. En fin, un uruguayo tipo, de esos que va a ver a su cuadro cuando éste va ganando.
Ya pudimos verlo en la foto de portada del Facebook, y sabemos que lee nuestras columnas. Por ser uno de los pocos lectores que tenemos decidimos darle participación en nuestro intento de hacer humor. Intento, como ese que le da la patada a la moto una y otra vez pero nunca la hace prender; de igual manera le damos patadas al humor pero nunca lo logramos hacer andar, a lo sumo nos tiramos por la bajadita de los chistes.
Aquí está la foto de la que hablamos:
Chanchito soñó con ser periodista deportivo pero la puerta estaba cerrada. Terminó el liceo sin problema alguno, ya que no le funcionaba eso tener amigos y entonces tenía tiempo de estudiar. Por su pequeño sobre peso fue “tomado de punto” todo el tiempo por sus compañeritos, quienes hoy respiran tierra y se alimentan de lombrices; sobre todo aquél de labios gruesos que le gustaba repetir el mismo chistecito todo el tiempo, y a medida que pasaba el tiempo más gracia le hacía a él mismo, sonrisa que apenas podía verse detrás de esos labios poco comunes en un ser humano y sí en una vedette argentina.
La adolescencia la pasó sin pena ni gloria, en realidad ningún adolescente normal pasa esa etapa de su vida de gloria: si sumamos el tiempo derrochado discutiendo con los padres, otro porcentaje –largo- sentado en un banco del liceo, más disgustos por su cuadro de fútbol o amorosos, estamos ante la presencia de una vida de mierda que tendrá algún momento de alegría cuando le gana al jenga a su abuela.
Como dijimos: Chanchito es un uruguayo más. Próximamente tendremos más novedades sobre este pintoresco personaje que nos deleitará con su humor, con su opinión, y por qué no, con críticas a obras de teatro, programas de televisión o películas.
Aclaración: su rostro será mostrado de a poco, por eso en ninguna foto aparece de frente. En el futuro cercano su rostro será la imagen del Fijate si puso la puerca, si bien de guacho era gordito, hoy es un pibe fachero.



El reloj me atrasa solo


Un título poco sugerente, pero apuesto a que muchos de ustedes han pronunciado esta frase alguna vez. Sobre todo hace diez años atrás, o ahora, que se volvió a poner de moda usar reloj. Confío en que entenderán de lo que hablo, ahora, ahí nomás en el siguiente párrafo.
No es casualidad ya. Este país tiene un pequeño atraso en… Todo. A ver, la beatlemanía llegó un cacho tarde, digamos que unos 50 años tarde. Ahora todos quieren que vuelva Paul, así lo vamos a ver (sí, hablo en primera persona, no fui a verlo y quiero hacerlo antes de morir).
Mi disparador arrancó en el popular (creo) programa televisivo, ese que recorre los puteros, entrevista en una noche de gira a los cantantes de cumbia, o entrevista a indigentes (valga la redundancia). Hablo de Cámara Testigo, acabo de notar una palabrita que me hizo reaccionar: “verano”.
Agreguemos el programa de todas las tardes en nuestra querida La Tele: Verano Perfecto. Se nos escapó la tortuga, está bien que el verano es la estación del año que más nos favorece como país. Estación en la que pasamos preocupados de si los turistas están pasando bien, si les falta alguna mantita para dormir de noche, si la comida les resulta cara o les es nocivo la arena entre las patas. Todo esto teniendo en cuenta la agenda de los queridos informativos, que siempre están pendientes de lo que le preocupa a la gente. ¿Decís que no? ¿Decís que a la gente tampoco le preocupa la ola de asaltos y de robo de pañuelos de tela? Es fuerte lo que estás diciendo (disculpen, me pregunté y me contesté a mí mismo, creo que es culpa de estos programas que en otoño te siguen metiendo “verano” pa’ que no labures y sigas con ganas de echarte al sol un rato).
Me fui un poco por las ramas, por esas ramas que están quedando vacías como suele suceder en el otoño, pero si la tele me dice que estoy en verano, lo de estos árboles debe ser mentira. Siempre sospeché que estaban en contra de nosotros con eso de caerse arriba de los autos y que las raíces de algunos te tiren abajo una casa. En fin, están en contra de los bienes materiales estos árboles al final che.
Bueno, no solo me fui por las ramas sino que el sonido de cuando piso las hojas amarillentas me está distrayendo. No, no voy con la notebook escribiendo mientras camino por las calles, la última vez que lo intenté tuve que tirar a la basura mi calzado porque estos animalitos que la gente saca a pasear no distinguen entre las raíces de un árbol y una mampostería fina.
Volviendo al tema de Paul McCartney, que vino a nuestro país porque, bueno, anda en esa onda de “a ver cómo será este país” mientras gira un globo terráqueo de esos que cuando niño nos aburríamos de verlo y lo usábamos de pelota playera*, y va eligiendo al azar mientras pone el dedo en lugares equis, luego de dos o tres intentos fallidos con el dedo en medio del océano.
No lo culpo al Sir, de última todos, de alguna manera u otra, nos dimos cuenta que Uruguay no es tan malo. Tarde. Claro, para eso tuvimos que conocer dos o tres lugares en el extranjero. No tengo nada en contra del pueblo guaraní, que les mando un saludo grande, en particular al vendedor de milanesas en un shopping, al que no le entendí demasiado, por las dudas no me contestes porque temo no entenderte tampoco en tu escritura. Repito, no tengo nada en contra del pueblo paraguayo, pero me animaría a decir que Paul, no solo porque dicen –dicen- que le gustó nuestro país, sino que bueno… Nos va preferir.
A ver, no tengo nada en particular con la gente paraguaya, pero no puedo mentirles, tienen un país… Feo. Ojo, la gente paraguaya es divina, no se hace entender demasiado, son medios tímidos o se chupan las palabras para adentro, pero de alguna manera u otra los entiendo, hay que convivir todo el tiempo en ese lugar chato, sin efervescencia (en todos los sentidos que se te ocurra) y con tres o cuatro ceros en los billetes. Además, si todavía permanecen costumbres coloniales, como ponerse un canasto en la cabeza y salir a vender, no sé si llegaron los restaurantes vegetarianos. Te lo digo en una bien, Sir.
Esquivando el tema de la columna, quiero brindarles una reflexión sobre Paul McCartney y la posibilidad remota de su vuelta. Creyendo en la teoría de que Paul no es Paul, sino un reemplazante de su reemplazante luego de que ambos murieran (sí, esa loca teoría que anda circulando hace años pero los informativos locales recién la descubrieron): entonces tendremos Paul, por qué no, para unos… Cuarenta o cincuenta años más. Matemáticamente tenemos chances, amigos.
*Si no usaste esos globos terráqueos de pelota, no tuviste infancia y además crees en los enfermeros de este país, pedacito de un pescador que me ilusionó con que los ovnis también nos visitan.
Otra aclaración: cuando hablo del país hablo de Montevideo, el interior es igual de chato y feo que Paraguay.
Vieron qué lindo reloj me compré. Bueno, ustedes no se logran dar cuenta, pero está atrasado.