Si no sos Eric Maximilian bajá ese brazo que se te va a acalambrar


Hola, como todos saben mi nombre es Chanchito y ya soy la sensación de este país, tengo que hacer espacio en mi agenda pero pronto coordinaré una entrevista en profundidad que me quiere hacer Carballo.
Mi gente lo dice, soy rock (o ruack, como le gusta decir a mi gente beia). Y no se equivoca, tengo mucho rock encima y muchos recitales arriba. Tantas noches de boliches, teatros o antros, me ha hecho sacar algunas conclusiones sobre un tema atrapante para algunas personas, e irritante para otras.
Quiero hablar sobre esos seres humanos que asisten a un espectáculo musical sin bajar nunca uno de sus brazos por sostener un celular. Ese celular prendido y en modo video. Sí, estoy hablando del gil que filma todo el recital.
En oportunidad de un festival de rock donde presenciaba a una banda que no era de mi total agrado, me encontré vecino a alguien que sí, y que además filmaba el recital. El señor ya entrado en años pero con grandes complejos de juventud, arengaba al resto de los mortales que estábamos cerca para que saltáramos y cantáramos los temas.
El típico ser humano que no puede ver a alguien quieto a su alrededor. En otras circunstancias, esta persona me merece muchísimo respeto. A ver, seamos claros, es el personaje que suele expresarse con un “¡vamo a cantar, putos!”, pero este ser siniestro no me merecía el mismo respeto. ¿Por qué? Porque filmaba todo el espectáculo, cual adolescente excitada por la presencia de Justin Bieber, no se detuvo jamás en su afán por filmar. “Detuvo” es simplemente una metáfora, ojalá –para sus intereses- hubiera logrado detenerse para obtener una imagen clara y enfocada, pero el hijo de puta no paraba de moverse por el pedo que tenía.
Se me ocurren tantas preguntas para hacerle a ese tipo de personas… ¿En realidad sienten que logran un buen video? ¿Llegan a su casa y se sientan a ver toda esa masa audiovisual con sonido saturado e imágenes movidas? ¿Luego de ver todo ese video espantoso se siguen sintiendo buenos camarógrafos? ¿No pasaron nunca por YouTube?
Además son una molestia irritante que termina desconcentrándote del espectáculo que pagaste para ver y que lo estás teniendo obstaculizado por un fenómeno que se la pasa todo el recital con un brazo arriba. Uno siempre sueña con que se desate un pogo demencial que termine volteándolos y aplastándolos. No quiero desearles que en ese mismo pogo una patota de gordos aplaste el celular, porque soy un conservador de los celulares, y no vengo a acá a promover la compra indiscriminada de celulares. Tengo un teclado adelante y por ende una responsabilidad social. Como yo tuve casi seis años el mismo aparato, defiendo mis ideas de la misma manera. ¡Liberen los auriculares!
Me fui de tema, como siempre. Es sorprendente el poder de ilusión que tienen estas personas, como la de un adolescente de 14 años que todavía espera regalo el Día del Niño.
Cuando esa persona es un “conocido” creo que uno tiene que intervenir. Hay que decirle qué es lo mejor para él, que lo sepa. “Mirá, no es por acá. Vos tenés familia, tenés a tus viejos, tenés tu esposa y tus hijos, enderezate botija”, hay que decirle. No me gustaría que a gente me vea en la calle y me señalen con dedo acusador, mirándome con ojos de “mirá, ahí va el primo del loquito que filma todo el recital”.
Prefiero ser señalado con un “ahí va el mediocre que todavía escribe en un blog y en facebook”.
Otro buen camino podría ser estar presentes en el momento en que se sienta a ver el video en su casa, o mejor aún, en ese momento donde, orgullosos de su obra maestra, te prestan el celular y te dicen, con los ojos brillosos de alegría, “mirá lo que filmé anoche”. Ese, o el otro, es un buen momento para decirle “esto es espantoso, no filmes nunca más en tu vida”.
Creo que lo más sano para estas personas con complejo de Sebastián Abreu (pero sin humo desprendido por los poros de la piel) o de Sergio Gorzy (pero sin… Bueno, todo eso que tiene Gorzy además de la cámara), podría ser algún tipo de condena.
No sé, por ejemplo en delitos similares como la violencia doméstica, se quieren implementar pulseras que detecten la presencia del agresor a cierta distancia; en estos individuos capaz que podríamos implementar algunas pulseras que apenas ingresen a un local de venta de celulares, el vendedor pueda identificarlo y tenga prohibido venderle un celular que filme.
Yo doy soluciones, porque como saben soy un servicio social. Y los voy dejando por acá, no tengo más ganas de escribir un fin de semana, tengo que salir a conquistar eso que los mortales le dicen Mundo.
La responsabilidad de todos los conceptos vertidos es de Chanchito. “Fijate si puso la puerca” se deslinda absolutamente de toda demanda que pueda realizarse. 

No lo conocemos. Solamente queríamos ilustrar la columna con alguna imagen y googleamos “persona filmando con celular” y la segunda foto que salió fue ésta. Y la verdad… Tiene flor de cara del “gil que filma todo el recital”.

Mi libertad empieza cuando la del otro se baje del ómnibus


Hola, mi nombre es Chanchito y vuelvo por estos lados a escribir para esta prestigiosísima página. El tema de hoy: no hay tema, pero si una moraleja. ¿Qué querés, que te adelante la moraleja? Las moralejas van al final, botija. Y además no tengo ganas, la moraleja pensala vos.
Parecerá insistente, y lo es, pero vuelvo a escribir sobre cosas que suceden dentro de un transporte colectivo. La vigésima cuarta vez que escribimos sobre este tema, pero nunca repetimos nada (¿?).
Lo de hoy es una anécdota, algo que difícilmente se vuelva a repetir, y por eso vale la pena contárselo a ustedes. O eso espero, porque si este tipo de situaciones se vuelven a repetir, me va a entrar a dar miedito ya.
Ya en mi tercer viaje con el boleto de una hora. Sí, yo tengo una tarjeta mágica que meto hasta tres viajes dentro de una hora. Mañana tendremos que sufrir algún paro de ómnibus de último momento si alguien de algún sindicato del transporte llega a leer esto que estoy diciendo. Seguramente un paro en protesta por aumentos salariales a causa de las pérdidas que mi tarjeta electrónica les está provocando.
Les decía que subía a un ómnibus. Iba acompañado y esa persona se dirigía hacia el fondo, “acá adelante hay lugar” le dije, y nos sentamos donde sugerí. Apenas me siento ya comienzo a escuchar palabras que me llamaron la atención. “Te estás haciendo el vivo porque sos un pendejo. Sos un pendejo, ¿qué tendrás? ¿15 años?”, llegué a escuchar.
Continué escuchando eso que salía de lo normal, preparado mentalmente para que esa tensión se cortara a los pocos segundos en donde me dé cuenta que se trata de una simple broma entre amigos.
La discusión, o mejor dicho monólogo porque solo una persona se mantenía increpando a la otra, continuó. “Sos bien estúpido, si yo no tengo ganas de escuchar lo que vos estás escuchando ¿por qué no apagás eso o te ponés unos auriculares?”, continuaba diciendo el flaco mientras sonaba de fondo una cumbia villera en el celular del increpado.
Para hacer una mera descripción de los personajes: el increpante lucía barba y un cierto aspecto entre rockero y hippie, y no tenía cara de loco. El increpado era rapado, caravana, ropa deportiva y camiseta de Peñarol por debajo de la campera. No hacía frío pero ambos usaban campera, pero bueno, esto también es culpa de Vázquez Melo y sus pronósticos exagerados. Claro, él se ataja diciendo “yo les meto la alerta por las dudas, si les encajo ‘precipitaciones aisladas’ y después caen soretes de punta me cagan a pedos a mí”. Lo que no conoce este señor de los pingüinos es todo el drama, suspenso y desesperación que puede llegar a provocar en las personas carenciadas una vez que escuchan “alerta naranja”.
Me fui de tema, y me puse serio. Pero bueno, alguien lo tiene que hacer si los “meteorólogos” uruguayos no son serios.
El monólogo acusante continuaba, algún improperio también tenía lugar. El muchacho rapado jamás contestaba, el pibe continuaba con la típica mirada soberbia con la que transitan por la vida estos adolescentes de gorros fucsia.
La música, esa misma que suena cada vez que nos cruzamos un “plancha” (para mí no es sensación térmica, siempre escuchan el mismo tema o todas las cumbias “de lejos” suenan igual), no dejaba de sonar.
La discusión donde uno de los interlocutores solamente respondía con la cara, se calmó durante unos minutos. El muchacho de barba se habría cansado de hablarle a un cabecita rapada que no respondía.
Llegó el momento lógico donde uno de los dos tenía que bajarse, ese fue el “plancha”. El muchacho de barba se levantó de su asiento y continuó increpando al cabecita rapada. “Estás contaminando el ambiente, te voy a reventar. No me hagas ir hasta ahí, apagá eso o te voy a romper la cara, hijo de puta”, la tensión en este momento hacía que se empañen los vidrios del ómnibus y nuestros cuellos se contracturen por darnos vuelta a observar el espectáculo.
El de barba realizaba pequeños amagues para dirigirse hacia el rapado que solamente se limitaba a responder con la mirada. ¿Sería mudo? Es una alternativa, la otra que se maneja hoy en día es que todavía no aprendió a hablar, “recién arrancó con las vocales” dijo una fuente allegada al cabecita rapada.
El tránsito, los semáforos y la tensión reinante en el ómnibus hicieron que ese momento fuera eterno. Y en realidad un poco fue, porque demoró el ómnibus en llegar a la parada, no sé si por el tránsito, como les dije, o porque el chofer también se había dado vuelta a observar lo que pasaba. Como todos mirábamos hacia el mismo lugar, no puedo comprobarlo.
Lo cierto es que de tan eterno que se había vuelto ese episodio, apareció desde el asiento maternal una cámara de canal 4 para cubrir lo que pasaba. “¿Hincha de Peñarol de toda la vida?”, preguntó la incisiva periodista mientras el camarógrafo filmaba los afiches con reclamos sindicales dentro del coche.
El cabecita rapada jamás respondió, fuentes cercanas afirmaron el destino del mismo, aparentemente se habría ido a la casa, no sin antes pasar por el supermercado a comprarse una Coca de 600. “Estuvo media hora conectado al facebook y después se fue a dormir con su osito de peluche”, declaró una persona a Telenoche 4, que prefirió no ser identificada por miedo, a su propio hijo.
El muchacho de barba, ya triunfal en su asiento del ómnibus, comenzó una nueva discusión, esta vez con “la señora de adelante”.
Señora: No podés hablarle así, tenés que hablarle con buenos modales.
Barba: Hay que hablarle así, porque no entienden nada. Hoy escuchan música a todo volumen, y si hoy no los parás mañana salen con un chumbo y te encajan un tiro en la cabeza. Como son menores no van preso. Votá a Pedro. Ey, votálo a Ney.
Señora: (Confundida) Pero tenés que hablarle bien, no podés amenazarlo con pegarle.
Barba: No le iba a pegar, lo estaba asustando, yo no le tengo miedo. Porque si todos hacemos lo que queremos y escuchamos música a todo volumen, estamos creando una contaminación sonora gigante. Mirá cómo agarro los auriculares y yo escucho lo que quiero.
Señora: Ya sabemos, pero igual hay que hablarle con educación…
Barba: ¿Yo salgo de ocho horas de trabajar y tengo que escuchar lo que él quiere? No, y no le pegué nomás pa’ que aprenda.
Señora: Yo también vengo de trabajar…
Barba: Por eso, no puede ser que uno tenga que fumarse a cada uno que hace lo que se le antoje. Que respeten la libertad de los demás… Bla bla bla.
Señora: (Se llamó a silencio)
Barba: Porque si todos hacemos lo que queremos… Bla bla bla.
Señora: (Silencio sepulcral)
Fin de la discusión. Y aquí el fin de mi anécdota de ómnibus. Se me dirá que como anecdotario soy un vueltero bárbaro, pero uno tiene que reflejar todo lo que pasó, recuerden que soy un servicio social: yo vengo acá a hacerlos felices a ustedes. También me podrán decir que hoy estuve muy serio, lo desmiento, lo que pasa es que ustedes no tienen imaginación; si se imaginaran todo lo que les acabo de decir hubieran deseado estar en mi lugar con un pop y un refresco (como dijo una amiga de nuestra página de Facebook).
Me despido de todos ustedes, será hasta la próxima entrega de “las anécdotas de Chanchito en una ciudad con más locos que vendedores de manices”.

La responsabilidad de todos los conceptos vertidos es de Chanchito. “Fijate si puso la puerca” se deslinda absolutamente de toda demanda que pueda realizarse.

Segunda aclaración: la camiseta de Peñarol era real, y no estoy queriendo sugerir nada. Si hubiera sido la camiseta de Nacional o la de Fénix habría dicho lo mismo. ¿Cómo comprobarlo? Hacete un café y sentate a leer esta página para comprobar que nos hemos burlado tanto de Peñarol como Nacional. Si no entendés esto, ¿qué hacés acá leyendo esto? Volvé a la Play o andá a ayudarle a tu vieja a limarse las uñas de las patas, así te da plata para comprarte una gorrita fucsia.

Este graffiti no lo hizo Chanchito. Tenemos sospechas de que los seguidores en Facebook ya se agruparon para salir a evangelizar el pueblo uruguayo con las sabias palabras de nuestro columnista estrella.

Volvió Fijatesipusolapuercus

Nos apoderamos de un canal de You Tube y ahora volvemos al ruedo. Sí, mucho tiempo después de la primera "amenaza" (aquí la primera "amenaza"), y como amenazador viene flojito nuestro tercer columnista, el enmascarado. Pensándolo bien, ¿quién de nosotros no está enmascarado? 
Son discusiones para otro momento, ahora los dejamos con la columna audiovisual de nuestro amenazador: Fijatesipusolapuercus.


Espero el que viene, este va lleno


Hola, mi nombre es Chanchito y vengo a hablar de uno de los temas del momento, después de los Juegos Olímpicos, los retazos que quedan del abanderado y que se dejan ver por algunos (o todos) periodistas deportivos en metáforas como “abanderado del mediocampo” o “Suárez: El abanderado uruguayo en el Mundo”, y toda esa perorata (pa’ mí era perolata, pero no me la reconoce el muy puto de Google). Les vengo a hablar de Cutcsa, y no vengo a robar como el otro que escribe, que ya mil veces habló de los transportes colectivos de nuestro país.
Como es sabido (ah, ¿no? Bueno, no soy periodista, si no sabías lo sabés acá) Cutcsa estaría interesado en “fundar” una aerolínea con las chatarras, digo aviones que quedaron ahí luego de que Pluna haya cagado fuego.
Desde mi lugar, mi rol, y mi valor como ciudadano de este país, quiero advertir algunas cosas. Sí, esta página me ha otorgado un rol social importante, soy un formador de opinión.
Como ya vinimos hablando en la semana vía Facebook (si pinchás en “Facebook” hasta podés entrar a nuestra página allí, podés unirte, comentar, provocar, insultar y hasta adueñarte de ella, como hice yo) hay problemáticas que ya la población comienza a discutir, y si no lo ha hecho, entonces nosotros fuimos los precursores.
Estoy dando vueltas, creo que me perdí. Espero que eso no le pase a las Aerolíneas Cutcsa porque marearía un poco a la gente, literalmente hablo.
Comencemos a citar las cosas que nos vamos a encontrar en los aviones. Como en cualquier aerolínea fundada por una empresa originariamente de ómnibus, vamos a tener los asientos maternales, para ancianos y para discapacitados. Básicamente los asientos que todos conocemos como “primera clase”. Ubicados entre el Guarda (si lo hubiere) y los demás asientos.
Dicho Guarda, cuando lo haya, cumplirá las funciones de azafata, indicando a los pasajeros las siguientes instrucciones: “señores pasajeros de este medio de transporte, tengan el bien de escuchar al Guarda, o sea: yo, quien les habla. A cargo de este bondi, digo avión, está el señor Washington Daniel Silva. Recordamos a todos los pasajeros a bordo de este coche, digo vuelo, que está terminantemente prohibido fumar, tomar mate y, por supuesto, hablarle o salivar al conductor. Corrijo: ni una ni otra, ni salivar ni hablarle al señor conductor. Corrijo: el señor piloto. Debajo de sus asientos podrán encontrar máscaras de oxígeno, si fuera necesario usarlas porque algún gil no respetó el semáforo o levantamos en peso a alguna vieja que se haya echado un pique hasta la cebra, donde allí comenzó a caminar cansinamente para simular estar moribunda. Perdón, me dicen que en esta ruta aérea no tocan ni semáforos ni cebra. ¡¿Qué papita la de los pilotos acá eh?! Perdón el desliz… Bueno, cómo les decía: disfruten su viaje y por favor, repito, por favor, no tomen mate a bordo, me molesta el ruidito que hacen cuando terminan”.
Largo el discurso, más de uno se bajó en el camino. Sí, es otra posibilidad que nos brinda una empresa de transporte colectivo urbano (cuánta palabra al pedo), la de bajarse en distintas paradas. Dependiendo del modelo de avión, podremos tener puertas en el medio o la clásica en la parte trasera del avión, además de adelante, por la que subimos y por la que siempre me pregunté si estaba permitido bajar, ya que siempre vi un cartel que decía “descender por la puerta trasera”. Me sentía un inmigrante ilegal de los descensos en transporte colectivo cada vez que me bajaba solito por la puerta de adelante. Sentía que todos me miraban… Sí, eso era cierto, eran las viejas sentadas adelante que me miraban intimidantemente para comprobar que no les iba a hurtar su asiento con la excusa de tener un pibe en brazos (eso fue un ejemplo, nunca llevé un bebé en brazos, pero siento que las viejas sienten profundo odio cada vez que ven subirse un padre con su niño a cuestas).
En la puerta trasera o en la del medio, podremos encontrar el siguiente cartelito:

(El paracaídas tiene otro cartelito con las correspondientes instrucciones de cómo usarlo, escritas evidentemente para ser leídas en un instante y poder aplicarlas de inmediato, o sea: en chino)
Hasta este punto, bajarse, está todo muy lindo. Ahora el problema será la implementación de las paradas en el espacio aéreo. Es bravo, no lo discuto. Pero bueno, la IM le encontrará la vuelta. Lo único que espero es que no prometan colocar un “contador” de cuánto falta para que pase el siguiente avión y terminen brindando el servicio solamente para usuarios de una compañía de celulares, para una sola empresa de ómnibus (esta misma), y encima a tres pesos el mensaje.
Ya existen reclamos de la población a cerca de una seguridad especial en las escaleras mecánicas que te llevan al avión. La gente que estará subiendo tranquilamente, dejándose llevar por la magia de la escalera mecánica, teme ser atropellado por señoras mayores que intentan colarse para conseguir asiento. En estos días se comenzó a juntar firmas para colocar dos o tres guardias de seguridad que ordenen el tránsito por esas escaleras. El temor de un caos está latente.
No voy a caer en chistes fáciles como “un pasito más al fondo que hay lugar” o “hagan doble fila, por favor, a ver ahí en el medio hay lugar libre”, “otro pasito más del lado del conductor”, o “a ver si le dan asiento a la señora con el nene”, o por qué no el clásico “¡hijo de puta! ¡¿No ves por dónde cruzás?!”.
Sonarán cumbias, Arjona y Los Pimpinela. Vilar por las mañanas y Petinatti por las tardes. Esas son las opciones que a uno le ofrecen ni bien se acomoda en el asiento no-reclinable del avión, proporcionándonos unos cómodos auriculares que con suerte funcionará uno de los dos, y para bajar el volumen habrá que darle duro porque se atraca.
Ni bien Cutcsa logre poblar el espacio aéreo con 121, 182 y 183, podremos encontrarnos con diferentes problemáticas en el tránsito. No sería raro que al señor piloto le moleste la maniobra de un Lain Chile y le termine arrimando el avión hasta quedar al lado, y entonces abrir la puerta para, mientras conduce, dirigir su mirada al piloto chileno y propinarle la correspondiente serie de improperios que culminarán con una invitación a bajarse a pelear en la que viene.
No pueden faltar los vendedores ambulantes de paracaídas truchos, medias y soquetes, chocolates Nikolo, bengalas fluo para parar el avión en la noche, o estuches para los documentos y la boletera.
A propósito de la boletera, Cutcsa nos brindará un servicio novedoso y muy práctico, el boleto de 12 horas. Con él usted podrá aprovechar para realizar más de un viaje en pocas horas, si tiene que ir a ver a su equipo de fútbol a la Argentina, podrá cómodamente realizarlo con un simple boleto de 12 horas. Podrá recorrer América en tan solo un día, o con dos boletos y un par de trasbordos estar en la otra punta del Mundo disfrutando las maravillas que no ofrece nuestro país. Todo esto con tan solo subirse al avión y decirle al Guarda “dame común” o “dame de 12 horas”.
Bueno amigos, después de todas estas novedades que les traje, es hora de despedirme y desearles lo mejor. Bon voyage.
La responsabilidad de todos los conceptos vertidos es de Chanchito. “Fijate si puso la puerca” se deslinda absolutamente de toda demanda que pueda realizarse.

(Censuramos la Cédula de Identidad de Chanchito para preservar su intimidad). No pueden decir que esta imagen está trucada, la foto de Chanchito está manipulada y estirada como la de todos ustedes. 


“Seguí tus sueños” le dijo Cris Morena, y terminó dos años con prisión domiciliaria


Hola, mi nombre es Chanchito y quizás me recuerden por columnas tales como Chanchito no te censura o La columna de Chanchito (pinchando en cada columna hasta podés acceder a ellas, ¿lo que es la ciencia, no?). Hoy vengo a hablarles de los sueños. ¿De los sueños que tengo para el futuro en mi vida? No, ¿o te crees que soy Boris Cristoff? No soy el vejete sacado de una cámara de congelamiento y traído de siglos atrás que invitan a Punto Penal antes de cada clásico (es el Pulpo Paul uruguayo, pero no se muere).
Vengo a hablar de eso que te pasa cuando apoyás la cabeza en la almohada, de eso con lo que Freud se ganó unos pesos, de eso que no entendés ni recordás la mayoría de las veces, a pesar de que los expertos (en algo) te recomienden tener una libretita en la mesa de luz para anotar lo que soñaste apenas te levantás.
Yo no sigo a esos expertos. Pero sí recuerdo algunos sueños que me han marcado la vida de chancho que estoy llevando. Hace años, cuando todavía existía el fútbol los viernes de noche en este país (aprovecho el momento para solicitar a las máximas autoridades de este fútbol, que se aggiornaron un poco y ahora tienen página web que no parece un blog [con el máximo respeto que me merece blogspot, que te da más opciones para hacer algo presentable, no como lo que tenía la AUF anteriormente], para solicitar que se vuelva a jugar los viernes de noche; es cuestión de iluminar el Della Valle o el Parque Maracaná, y listo), me encontraba pegado a la radio escuchando un partido entre Racing y Rocha, si mal no recuerdo.
Sí, burguesito, antes no tenía televisión por cable. Pegado a la símil Spica, me encontraba acostado en la cama de mis padres escuchando el atrapante partido del fútbol uruguayo. Me dormí. Pegado a la almohada comencé a soñar un partido, soñé un par de goles, los visualicé, escuché su relato. Por estas cosas de la vida, el domingo a la noche me encuentro con el “show de goles del fútbol uruguayo” (momento que ansiaba y que rápidamente se me iba de las manos como agua entre los dedos, valga la redundancia pelotuda que acabo de efectuar), y cuando llegó el partido Racing-Rocha (no recuerdo bien si era Rocha, Racing era seguro), comienzo a ver los mismos goles de Pablo Islas que había soñado.
Me asusté. Tuve miedo. Me sentí solo. Lloré. Lo cierto es que ni Abel Duarte y sus “divagues” de la madrugada de domingo supieron explicar mi fenómeno metafísico. ¿Qué por qué no fui a un psiquiatra, psicólogo o psicoanalista? No tenía plata para cable y querés que tenga para un “cura-locos”…
Mi segundo sueño fue hace muy poco, días antes al Día de la Madre. Me encontraba en una situación irrepetible, yo comprándole algo a mi vieja, la chancha vieja. Sí, lo que estás pensando, soy tan rata que no suelo comprarle nada; pero tranquilos, es política familiar. En esa situación tan atípica me veía comprándole algo, la vendedora me ofrecía los métodos de pago (esto es bastante real, ¿no?), pero me preguntaba si quería pagarlo con la tarjeta “Women”, tarjeta que hasta en mis sueños desconocía. Sí, lo juro, y que estas escrituras funcionen como actas declaratorias: no conocía dicha tarjeta Women hasta el momento de mi sueño. Días después tampoco la conocía, días después me encuentro con el programa del 12 (Sonríe) y veo a Cecilia Bonino haciendo el chivo de dicha tarjeta. Lloré de nuevo.
Muchas interrogantes se abren ahora en mi cabeza: ¿publicidad en los sueños? ¿Están experimentando conmigo? ¿Las profecías de Futurama son ciertas? ¿Qué habré comido que me encajó el chip para hacerme conejillo de indias de las transnacionales?
Los voy dejando por acá, probablemente no me crean, probablemente están diciendo que enloquezco día a día (no lo descarten a eso), y probablemente me busquen para intentar localizar al que me la vendió. No, no consumo marihuana ni me la regaló un amigo, tampoco fue un presente que acepté de muy buen agrado.
Hasta la próxima, súbditos, digo amigos.
La responsabilidad de todos los conceptos vertidos es de Chanchito. “Fijate si puso la puerca” se deslinda absolutamente de toda demanda que pueda realizarse.

Captamos a Chanchito con su lujoso acolchado mientras reposaba en una siesta de tres horas y media. El cansancio de una larga jornada laboral (buscar trabajo en el Gallo o en otras páginas) lo llevó a apoyar la cabeza en su almohada turquesa. Soñando con un futuro mejor, con cambiar el mundo, con cepillarse los dientes y no sentir el cacho de asado entre las paletas; todavía no podemos entrar en los sueños de los demás, todavía…

Es su sombra la que buscan los valientes al morir


Este paisito siempre tiene un tema del momento, y si no es la marihuana del Pepe o los enfermeros de la Española, te discutimos sobre el abanderado de la Delegación Olímpica. Y no me vengan con que no, ahora nadie habla de otra cosa en la calle. Vas a cualquier lugar y una vieja te dice “¿y pa’ vos quién tiene que ser el embanderado? Pa’ mí que el Forlán este…”.
No estoy saliendo mucho a la calle pero me basta para opinar sobre el tema. La discusión se nos presentó como quién no quiere la cosa con la confirmación de que la delegación de fútbol desfilará al otro día de su partido debut. Colocando este hecho directamente en la excusa que van a presentar para jugar el segundo partido, “hay que recuperar a los jugadores del cansancio del desfile. Horas esperando para que les toque desfilar y sumale que el día anterior jugaron 90 minutos. Habrá rotación”.
Algunos quieren que el abanderado sea un deportista ajeno a la delegación futbolística, lo cual sería bastante tonto si estábamos esperando la confirmación de que esta delegación desfile o no. Se pensó en Rolín o Rolan (igual nadie se va dar cuenta), y mostrarles al Mundo que al final no somos racistas. Gelpi aparentemente queda descartado porque se requiere llevar la bandera entre las manos, y no tiene. Hay miedo de que Campaña se agarre a palazos con el mástil si alguno no le cae bien.
El Mundo obviamente no se preocupa por estas cosas y nadie colocaría a un futbolista como abanderado. Por razones obvias, en la escuela y en el liceo los encargados de dicho honor son los mejores alumnos. Notoriamente ningún futbolista llegó a abanderado.
Desde nuestro lugar queremos mencionar a nuestro candidato. Alguien que hace tiempo merece una distinción, alguien que con esfuerzo y trabajo logró grandes cosas. Alguien que pedaleando sale todos los días temprano a la mañana para repartir diarios: el Milton de los uruguayos, Milton Wynants señores.
Me dicen acá por la cucaracha que Wynants no compite en esta oportunidad. Bueno, mala decisión de los dirigentes, como siempre. Bauzá: renunciá ya.
Volviendo al tema que nos compete, creo que lo más sensato sería hacerlo como en la escuela, y es raro que alguien como el Maestro no lo haya propuesto antes. En mi escuela se nominaba a diez personas para la lista final, esa lista se sometería a votación.
La lista perfectamente puede ser hecha por el Maestro, ya que está, qué le cuesta volver un ratito. Y no sé, antes capaz convendría hacerles una prueba, de las capitales del país y alguna sobre la televisión argentina. Digo, para no exigirlos demasiado a estos cerebros maquinados para correr, pedalear, remar, o en su defecto cagarse a piñas.
Bueno, no les gustó mi idea. Y es verdad, probablemente esa votación después resulte injusta. O a último momento se baja de los Juegos Olímpicos uno de esos diez, y tiene que entrar, sin someterse a votación democrática, en el último lugar otro deportista. Sí, eso me pasó a mí en la escuela, quedé undécimo, por decirlo de alguna forma. Alguien que se sabía no continuaba al año siguiente en la escuela, fue sometido a votación. Ante su inminente salida de la escuela yo ocupé el último lugar y terminé como último escolta, el último de todo. Ante la promesa de que si salía la bandera argentina (sí, mi escuela pasaba a llamarse Repúblicaaaaargentina), yo iba a ser el abanderado. Por suerte nunca llegó, y hasta un día en que se desmanteló el plantel por faltas y enfermedades, ocupé la gloriosa bandera de los Treinta y Tres, esa que tenía el mástil más alto de todos y se complicaba para trasladar por la baja estatura del techo.
Me fui un poco de tema. Para cerrar les dejo la opinión que recogí de algunos famosos, a ver qué piensan sobre el abanderado uruguayo en estos Juegos Olímpicos que entran:
Ricardo Alarcón: Primero hay que ver si el abanderado no tiene contrato firmado con alguna bandera de otro país. Porque después te arman un circo mediático y aunque tengas gripe tenés que meterte en medio de un programa al que habías rechazado ir. Claro, también es Cultura Nacional criticar la Cultura Nacional, los agarré: son todos bolsos.
(Aparentemente la gripe al Presidente tricolor terminó de afectarlo definitivamente)
Juan Pedro Damiani: El proyecto del estadio propio es una realidad. ¿Perdón? Ah, el abanderado de los Juegos Olímpicos… Creo que debería ser el Cacha. Porque representa todo eso que tenemos los uruguayos, los peñarolenses: el esfuerzo, el sacrificio, el coraje. Además sería muy gracioso ver a un petiso con semejante bandera.
Alfredo Etchandy: En mi opinión el abanderado de la Delegación Olímpica Uruguaya para los Juegos Olímpicos de Londres 2012, que no solamente se van a jugar en Londres porque la Selección de fútbol también va jugar en Manchester por ejemplo, debería ser: Foglia.
Julio Ríos: Evidentemente se trata de una resolución que a priori no se puede tomar a mano alzada. Luego de que viniéramos repitiendo a lo largo y ancho, alto, bajo, en diagonal y en zigzag de la semana, es que se trata de un tema que no se ha manejado bien por parte de las autoridades a cargo, en este caso el Comité Olímpico Uruguayo. Habla de un mal manejo, de una desidia de quienes tienen que tomar este tipo de decisiones, que yo realmente no puedo entender cómo no se designó a la persona indicada tiempo atrás (…) El Comité Olímpico Internacional, a cargo de un pelado reconocido tardíamente como Maglione, no ha tenido la cintura que debería tener (…) Se han tirado varios nombres sobre la mesa como quién tira yerba cuando se está por cebar un mate (…)(…)(…)(…)(…)(…)(…)(…)(…)(…)(…)(…)(…)(…)(…)(…)(…)(…)
Sergio Gorzy: ¡El abanderado tiene que ser mi amigo Luisito Suárez! ¡Uruguay nomá! ¡Uruguay nomá! ¡Uruguay nomá! ¡Uruguay nomá! ¡¡¡¡Uruguay nomá!!!!
Julio César Gard: Alejandro Silva
-Sonsol (se nos metió en la charla): ¡¿Cómo que Alejandro Silva?!
Julio César Gard: Sí, Alejandro Silva.
-Sonsol: ¡¿Pero cómo Alejandro Silva?! ¡Usté está loco!
El Gordo de la Colombe’: ¡El abanderado tiene que ser un jugador de Peñarol! ¡Peñarol Peñarol! Tiene que ser de la Colombe’, porque Peñarol va ir a la Colombe’… El abanderado tiene que ser de la Colombe’… Porque fijate que ¿quién ganó los Juego Olímpicos en Colombe’? ¡Peñarol, Peñarol! ¡Oh, dale Peñarol, Peñarol, Peñarol, dale Peñarol!
De buena fuente les traemos la imagen del pabellón que dirá presente en la ceremonia de inauguración en la que por ejemplo, tocará nuestro gran amigo de la Patria: Paul McCartney. Aparentemente las restricciones de UTE llegaron hasta este punto.

Una vez le hice un caño a mi objeto de estudio


Pasó el tiempo y por consiguiente todo lo que me vinculaba a mi única experiencia laboral, que duró dos meses. Bueno, yo no lo decidía, y quienes lo decidían demoraban tanto que terminó durando poco mi experiencia, ¿me vas a decir que las cosas en este país no se demoran? Hasta por el acto inconsciente y de reflejo que nos viene en el chip de uruguayo lo vamos dejando para después (ese chip que sacan de una bolsa de nylon y de un pedazo más grande, del material del mismo chip, que parece una de aquellas tarjetas de teléfono público, quedando solamente un pequeño chip al lado de un sobrante inútil). Ahora que lo pienso, seguramente para esto se utilizaron las tarjetas de teléfono público que sobraron. Recuerdo que coleccioné algunas… Perdón, me desvié.
Mi vínculo laboral, aunque corto, significó lindos momentos, y otros malos claro. Como ninguno de ustedes habrá notado, en la descripción de mi perfil (acá nomás, a la derecha abajo) dice que me di de frente contra el Parque Suero intentando ser periodista deportivo. Sueño con el que muchos llegan a la carrera que estoy haciendo, y prometo terminar… Algún día.
Sí, ingresé en el mágico mundo del periodismo deportivo. ¿Entrevistaste a Forlán? ¿Entrevistaste a Suárez? ¿Le hiciste una pregunta pelotuda al Maestro y después me echó un meo tremendo? “No”, era mi respuesta luego de decir “periodista deportivo” a la  pregunta de “ocupación laboral” para sacar las tarjetas de promociones de los supermercados.
Y no, no fue así, por más que pisé el máximo estamento de nuestro fútbol, no sin antes pedirle permiso a Banchero para poder ingresar. Mi objeto de estudio no fueron lo que precisamente se imaginan, yo tenía que ver fútbol femenino.
Sí, señora, señor, existe el fútbol femenino en este país al sur de América Latina. Aclaro porque usted se me distrajo inmediatamente que le dije “fútbol femenino” dudando de su existencia.
También tuve que aclarar muchas veces que no entraba a los vestuarios para mantener orgías con las jugadoras, ni tampoco les sacaba fotografías en paños menores, por más que cifras siderales intentaron seducirme (hay machos alfa a los que les calienta las jugadoras de fútbol, allá ellos).
“No consulté a ninguna sobre su orientación sexual” es otra de mis respuestas ante el “¿son todas lesbianas, no?” de los –a esta altura- incesantes preguntones que día a día me cruzaba por la vida.
“¿Tás echado pa’ tras ahora que sos periodista, no?”, me preguntaban, “no, si no tuviera dos padres que me engendraron y no me dieron nunca la cabeza contra la palangana del baño exigiendo que consiga trabajo, básicamente me estaría muriendo de hambre con esto del periodismo”, era mi respuesta un tanto larga y entreverada de decir (apuesto a que te pusiste a leerla en voz alta a ver si es difícil de decir).
No, no se gana minas en el periodismo deportivo. El mito de ser famoso (ojo, nunca lo fui) y ganar minas no fue mi caso, porque como aclaré también: no fui famoso. Pero decirle a un cabecilla consumido por la farándula porteña “periodista deportivo de fútbol femenino” es como decirle “orgía todos los días”, está al mismo nivel de razonamiento el papafritero de McDonald’s éste.
“¿Juegan peor que los hombres?” Es otra gran pregunta que me han hecho. A muchos les contesté esto: “¿alguna vez te entretuvo un partido de fútbol uruguayo? No, ¿verdad? Bueno, imaginate que acá hasta tienen una ventaja para pararla de pecho, no como los burros que tenemos en nuestro fútbol, que no saben bajar una pelota y todos hacemos ‘¡oh!’ cuando el Chino, cercano a los cuarenta años y todo, la duerme con zurda. Sí, esa ventaja que vos ves y que no le sacaste el ojo recién cuando te diste vuelta a seguir con la mirada a la rubia que bajó del 188”.
Si me piden una conclusión sobre mi experiencia: cuánta gente pelotuda que hace preguntas.
Ah, cierto, estaba hablando del fútbol femenino. Nada, ¿en dos meses quién puede sacar conclusiones? Que las botijas del sub 17 hayan clasificado al Mundial me hace pensar que mi influencia tuvo que ver, pero me miro al espejo en una de esas tantas veces que sueño con que Nano Folle me entrevista, y no puedo mentirme, es más, me insulto por creer ser el Gorzy del fútbol femenino. (Perdón, nombré otra vez a Gorzy).
Alejado de la tarea, y en uno de esos tantos fútbol 5 donde se complica llegar a los 10, me encontré jugando frente a una dama. Aclaro que no organicé el fútbol 5, en realidad aclaro para que no vengan a decirme “¡ah! No nos invitaste a un fútbol 5 e* invitás una mina”; hace años que no organizo uno, es imposible, la gente siempre tendrá una excusa nueva para negarse a jugar.
Primeros minutos de juego y el destino nos puso en frente, rivales. Pocas instancias se habían dado, un cero a cero lógico por los pocos minutos jugados, cuando tomo el balón en la mitad de la cancha volcado a la izquierda (mi perfil, soy dueño de una zurda prodigiosa, y casualmente olvido llevarla cada vez que me invitan), me sale dicha doncella, dicha jugadora, y no lo pienso dos segundos (porque sino la pierdo, gil), engancho de la punta al medio con un elegante toque por entre las piernas de la muchacha. Sentí vergüenza.
*No es una representación de la realidad, científicamente está comprobado (abalado por el científico canadiense Henry Pámelachu) que nadie utiliza la “e” en la oralidad cuando sigue una palabra con “i”.
No es culpa de ellas que las canchas sean un campito (con todo respeto, campito que me viste nacer futbolísticamente a los 16 años). No es culpa de ellas que tengan que jugar a las 9 de la mañana. No es culpa de ellas que algunos cuadros se caguen en el reglamento y te pongan una jugadora que la fecha anterior fue expulsada. No es culpa de ellas que los dirigentes sonrían para VTV, sean los rebeldes contra el sistema de Casal, ignoren el fútbol femenino, viajen de garrón con Tabárez, todo al mismo tiempo y en una sola violeta persona, digo persona. Me sobral los argumentos, digo, me sobran los argumentos para defender a las botijas.

No me rompan las pelotas


Hola, soy Chanchito y vengo a habla de algo que se está hablando mucho recientemente: la pelota del 50’. Que se la chorearon en San Cono, que la posta la tienen los brazukas, que esa no es, que esa es, que la tiene Gorzy o que es igual a la pelota flogger del fútbol uruguayo.
Prometo aflojarle a Gorzy, pero bueno, ustedes entenderán que el hombre se presta con esa cara y actitud de tiro al blanco.
No quiero saber qué va decir Ghiggia. En serio, no quiero. Como cualquier veterano, éste ya perdió lucidez y todo lo que pasa ahora, sino es exitosísimo, es malísimo, espantoso, “Uruguay fue un desastre, puro pelotazo”.
Para ser más claros, a medida que uno avanza (poquito nomás) en edad, va pensando que todo lo de antes era mejor. Imagínense cercanos a los 90 años, como este señor. Si le preguntamos por la pelota del 50’ seguramente nos contestará “la que usábamos antes era mejor, no esta colorinche y afeminada que lo único que hacemos es tirar pelotazos, sino cambiamos no sé a qué vamos a llegar”. Como cualquier hijo viejo de vecino, ¿vio?
Era interesante darnos cuenta, mientras mirábamos el capítulo deportivo en los informativos (el único momento del informativo que me dispongo a atender, salvo en Eliminatorias, se pone denso), que tenemos tantas cosas importantes de las qué hablar.
Digo, si tendremos cosas importantes en nuestro país, si tendremos temas importantes para hablar. Te pasamos de mostrar 150 veces (en horario central) el asesinato (venganza mal ejecutada) de La Pasiva, a la demostración de producción periodística que tienen nuestros informantes a la hora de conseguir una fuente de peso que hable sobre “la pelota del 50’”.
Sí, porque si el tema es “Scotti sí, Scotti no”, todos somos grandes opinólogos, pero nadie lo entrevista, y eso que lo tenemos a mano al señor. Pero si hay que hablar de la guinda esa, encontramos a la única familiar viva. Qué nivel esa producción, ¿vieron que cuando se quiere se puede?
Para los que andan diciendo “ni debe existir esa bocha ya”. Mienten, tengo una pelota, mi primera pelota de mi vida, tirada en el patio (sí, se retuercen en su tumba los campeones del 50’, acá desesperándose por la pelota y yo tengo mi primera pelota tirada en el patio como deshecho inútil), y está intacta; pinchada, pero de aspecto intacta.
Si se la robaron de San Cono, no sé, no le pregunté al “milagroso”. Y de última, ¿por qué no le piden que la devuelva, si es tan milagroso? No sé, se las tiro, es una buena chance, primero para encontrar la tan ansiada pelota, y segundo, para demostrar si el Cono salió cumplidor en serio. Es más, pidanlé a Cavani que les pegue dos o tres rezos, el Edi no puede fallar en eso, fallará en su capacidad goleadora que está más que demostrada (en el Napoli), pero en lo que viene a ser Padre Nuestro y Ave María, anda clarito.
Otro rumor, es que el gobierno, los jugadores de la Selección, Sergio Gorzy (perdón) y el Pato Celeste, pondrían de su bolsillo para recuperar la pelota. Se me dirá que cuando dije gobierno ya estaba incluyendo al resto de individuos que nombré, puede ser, entonces todos pondríamos dinero de nuestro bolsillo para recuperar esa pelota. Esperen, no quiero, no me interesa recuperarla.
Además preferiría que los jugadores de la Selección se dedicaran a dar tres pases seguidos y no a comprar una pelota. Una pelota la compro yo si quieren. Es más, esa misma pelota que tengo en el patio, creo que si la pintamos de marrón o le sacamos los cascos, perfectamente la puedo hacer pasar por la del 50’ y nos dejamos de joder.
Y ahora me surgen preguntas: si logramos comprar esa guinda, ¿subimos en el ránking de la FIFA? ¿Es el segundo “maracanazo”? ¿La vamos a recibir al aeropuerto y traer en caravana por todo Montevideo hasta llegar a la Plaza Independencia donde cantamos el himno y armamos una fiesta con La Catalina, el Cucuzú, Los Fatales, y un espectáculo de cierre con Abreu picándola y unos fuegos artificiales?
Los dejo por acá y les mando un afectuoso saludo. Nos volveremos a encontrar cuando aparezca otro de estos temas tan importantes para el porvenir de este país.
La responsabilidad de todos los conceptos vertidos es de Chanchito. “Fijate si puso la puerca” se deslinda absolutamente de toda demanda que pueda realizarse.

Les mentí, la pelota la tengo yo y los invito a que vengan a buscarla, si pueden. Es más, tengo dos y más grandes que las tuyas, mirá, vení.


Tomé decisiones


Escribo mientras me musicaliza el rap de Gol Tv donde unos malabaristas de la pelota hacen jueguitos, y acá en mi entorno todos dudan de que no haya detrás un piolín que sostenga la pelota. No sé, lo cierto es que esta música me hace dar ganas de agarrar las cadenas, los collares con símbolos de dólares, y los anillos dorados; todos de feria claro.
Y hablando de feria… Se viene San Cono. Yo, Chanchito (aclaro, porque el otro gil no deja de tener la mayoría de las columnas escritas en esta página; no por mucho tiempo claro), he tomado la decisión de no concurrir a la fiesta del Santo.
Las razones son simples, ahora soy famoso y la prensa me acosaría. Sí, esa misma prensa que desafortunadamente tuvo la tarea encomendada de viajar 100 km para ver feriantes, gente, feriantes, y gente; todos en una calle angosta. Encontrarme allí sería darles una entrevista diferente entre tantos “¿a cuánto la torta frita, doña?”.
Jamás le pedí nada a San Cono, y este tampoco tuvo la delicadeza de acercarme un Mercedes, ni siquiera una Chumbo (problemas [personales] con marcas uruguayas me hacen evitar nombrarlas, que lo haga el otro gil es cosa de él). Así que seguiré en mi postura, y esta vez ni siquiera voy a ir por lo que ya les dije, no me hagan repetirlo.
Hay mucha gente que debería pedirle cosas al Santo. De primera mano les traigo pedidos que gente famosa ha hecho, y las promesas que realizarán:
-Gorzy habría pedido cordura, y prometió comprarse una cámara nueva.
-El Cacique Medina pidió paz para el mundo y prometió no regalar su vida después de doce o trece choques de cabeza más.
-Darío Rodríguez prometió que si le dan cinco o seis añitos más de carrera, va a retirarse sin que nadie se lo pida.
-Sergio Gorzy prometió no meterse más al vestuario de la Selección uruguaya en partidos amistosos en el interior del país contra países que hayan tenido postura neutral durante la Guerra Fría; si logra dejar de comunicarse mediante “¡Uruguay nomá!”.
-El Chino Recoba prometió dejar de tirar centros cerrados el día que emboque un gol olímpico.
-Placente prometió dejar de tirarse al suelo a barrer como vieja que se le cayó la lata debajo de la góndola en el supermercado, si logra pasar la mitad de la cancha.
-Sergio Gorzy prometió dejar de gritar si Uruguay sale campeón del Mundo en Maracaná ganándole la final a Brasil, de atrás y con gol de… Todos menos Muslera, porque no es uruguayo.
-Juan Carlos Scelza prometió sacarse la papa de la boca si alguien le alcanza el cargador para cargar la batería que perdió hace diez años.
-Sergio Gorzy prometió volver caminando desde Brasil hasta San Cono si Uruguay es campeón del Mundo gracias a él, mientras realiza Cámara Celeste detrás del arco con el Pato Aguilera, y le gritan “puto” al arquero de Brasil en el momento que Suárez patea al primer palo luego de gambetearse a toda la defensa brasileña dos veces.
Bueno, antes de irme les dejo un dato, parece que el FIFA 2013 va tener la Segunda mexicana. Digo, para los amantes de Sebastián Maz, que deben de haber muchos, porque sino no entiendo la razón de que nos acalambren la vista todos los fines de semana con sus goles en la prestigiosísima categoría de ascenso mexicana, que nadie televisa.
Hasta acá lo mío. Espero que les haya gustado, y si no les gustó vuelvan por más, después de la décima u onceava lectura probablemente les permito que dejen de leerme.
La responsabilidad de todos los conceptos vertidos es de Chanchito. “Fijate si puso la puerca” se deslinda absolutamente de toda demanda que pueda realizarse. 
Además tomé otra decisión, mostrar mi rostro. Bueno, creo que era el momento, la gente lo pide, la gente quiere saber quién soy, porque bueno, la gente me idolatra y me ama; ¡hasta piensan que soy sexy! Pronto vendrán las estampillas con mi nombre, procesiones, ferias y todo eso. Cosas que obviamente me merezco.

Es tan linda la gente



Qué precioso ver en esta sociedad, hoy, gente que se quiere. Gente que se mira a los ojos a través de una cámara web y se dice “te amo”. Es hermoso ver que todavía hay valores que persisten en nuestra sociedad, y no hablo de cosas de antaño como Uruguay afuera de los Mundiales, hablo de cosas que vienen del corazón.
Las demostraciones de afecto no abundan, hoy reina el descontrol, el mirar de pesado, y jamás un “te quiero” une al guarda de un ómnibus con el que no tiene cambio.
Qué lindo es ver a la familia reunida… Cada domingo de año bisiesto… En años de Copa América… Que se juega al norte del Ecuador… Y que tiene a Uruguay llegando con tiempo de preparación. Pero qué linda es esa familia, cómo se quiere y se manda mensajes en cada cumpleaños… Por Facebook.
Caminar por la calle y encontrar una de esas demostraciones de afecto te llenan el corazón. Es inevitable dejar caer una lágrima, secárselas con un pañuelo de tela (los pañuelos descartables son el anuncio del mismísimo Satanás) y gritar "pucha que vale la pena comprar dólares. ¿Eh? ¿Qué dije? Menos mal que nadie me escuchó. Ups, me parece que en esa peluquería me escucharon. A rajar se ha dicho... ¿Por qué hablo en voz alta?".
Qué linda es la gente, qué solidaria es en cada Teletón, qué afectuosa es con sus pares, qué demostrativa es cuando el resto de la sociedad se está pudriendo en un taper de ravioles vencidos. Y qué burra que es la gente.

(Lo borrado era el nombre del receptor de la pancarta, o probablemente el apodo con el que se autodenomina en Facebook)

Chanchito no te censura


Hola, ya saben que mi nombre es Chanchito y vengo a hablar de lo que la gente pide. En realidad no sé si a la gente le importa pero yo voy a hablar de lo que tenga ganas, por algo esto es un blog libre y gratuito, porque el gil que escribe no tiene huevos para hacer una página web en serio y por guita. Además, tengo miedo que si la gente pide tema, termine hablando de Cantando por un sueño y el “bajón” que significa para Tv Show que no hayan uruguayos; o simplemente los insulte por un pedido tan estúpido.
Justo, de eso mismo que querías voy a hablar, mirá qué casualidad. No, no voy a hablar del “me gusta” o de los giles que compartían fotos o “asistían” a eventos con tal de que les aparezca un botón de “no me gusta”; hagan mea culpa muchachos y dense cuenta de lo pichones que fueron. Quiero hablar de eso que te pasa a vos cuando querés ver un video y te dicen que no está permitido para tu región.
Quiero creer que todos pasamos, al menos una vez, por la situación de intentar ver un video en alguna página de noticias (generalmente banales y cholulas) y encontrarse con un cartel de aviso con un mensaje más o menos así: “Este video está prohibido para la región donde te encuentras”. Muy común en las noticias de Yahoo (sí, voy a quemar una página).
¿Qué significa esto? No lo sé, sí sé que algo nos están escondiendo. Uno llega a leer la noticia y con toda la ilusión del mundo clickea para poder ver el video del que se habla, y… Un cartel de “no pasar” bien grande y desilusionante.
No vengo a hablar de censura, quiero hablar de las cosas que el Primer Mundo nos esconde. Decime que soy un conspirativo bárbaro, sí, lo acepto, pero no es para menos. Presiento que se trata de algo importante que nosotros, los tercermundistas, no podemos saber (si seremos “tercermundistas” que el propio Word no me subrayó en rojo la palabra).
¿El secreto de la riqueza global? ¿Verdades sobre el “oro negro”? ¿La verdad sobre la inmortalidad de Mirtha Legrand? ¿El misterio del fútbol del Barcelona? ¿El paradero de Osama Bin Laden? ¿El lugar donde se filmó la llegada a la Luna?
No sé, se me ocurren más preguntas pero no sabría responder ninguna, todavía sueño con viajar a un país de estos para poder ver de qué se tratan estos videos prohibidos.
Ojo, también se me ocurre algo: ¿y si nosotros hacemos lo mismo con el resto del mundo? Te la dejo picando che, no estaría mal censurar nuestro “show de goles de la fecha” para evitar que el mundo del slow motion se agarre un ataque cerebral con la ansiosa velocidad en la edición de Tenfield.
También se me ocurre que podríamos esconderle al mundo la existencia de Verano Perfecto (en pleno otoño, el otoño más frío de la historia de la humanidad), Día Perfecto, la publicidad de tinta para el pelo de Alejandro Figueredo, Orlando Petinatti y el horrible parecido entre Claudia Fernández y el Pato Sosa.
En realidad todos los programas de la mañana perfectamente podríamos ir censurando, y hasta para nosotros mismos. Digo, promulguemos la libertad y si quieren hacer el programa que lo hagan, pero por favor que no se emita más ni para este país. O implementar un “pay per view”, pero en lugar del cliente, que el que pague para que lo vean sea la propia dirección del programa mañanero.
Los voy dejando por acá, no me agradezcan, lo mío es un servicio a la comunidad que poco a poco me tendrán que ir retribuyendo… Con dinero.
La responsabilidad de todos los conceptos vertidos es de Chanchito. “Fijate si puso la puerca” se deslinda absolutamente de toda demanda que pueda realizarse. 

Las imágenes son meramente recreativas. Chanchito jamás miraría un video de Arjona, ni iría a su recital pagando la entrada más cara al lado de las viejas más pitucas.


No soy Riquelme


No estamos peleados. Con esa aclaración quería empezar, y me refiero al señor Chanchito, el columnista nuevo, el columnista que ahora todos ustedes admiran, aman y aclaman. Claro, se olvidan de mí. Miren que más de un año me pasé escribiendo para ustedes, me entregué por completo para mi público. Bueno, por completo no, pero me entregué muchas veces cuando veía que nadie leía.
Ahora el Facebook es un éxito, ¿casualidad? Chanchito dice que es gracias a él y nada más. Su carrera al estrellato es mucho más corta que la de cualquier botija de las inferiores en nuestro país y, según fuentes cercanas, estaría pensando en comprarse el auto. A pesar que admira al Toto Da Silveira (sí, Chanchito, vos no querías confesarlo pero yo ahora vengo acá y te escracho), quien siempre pregona por la casa antes que el auto.
En realidad hoy vine sin tema para escribir. ¿Alguna vez vine con tema para escribir? Sí, a veces sí, cómo no, revisá dale. Bueno, no fue Chanchito quien preguntó, fui yo, como siempre. Es cierto que la mayoría de las veces traje algún tema bien agarrado de los pelos, como botija de liceo que el novio le puso “me gusta” a la foto de perfil de la amiga.
Hoy estoy feliz. No soy Riquelme, no tengo los músculos de papel (bueno, capaz que un poco sí), ni me caigo al piso apenas me sople una brisa de esas que revolotean panaderos. ¿Conseguí trabajo? Tampoco, estaría preparándome para mi primer día, durmiendo. ¿Por qué estás feliz, entonces? (Cada vez me hago preguntas más raras, estoy haciendo méritos para ser el mejor autopreguntador de la historia) Porque terminé algo que tenía que hacer, algo que por más de dos semanas tenía que haber hecho pero como buen uruguayo, lo hice en los últimos tres días. Creo que me merezco escuchar un poco el himno ahora. Aguarden.
Pasaron 54 minutos…
No, no merecía eso. Pero bueno, como siempre les digo, si hago humor es porque soy una persona medianamente feliz, sino ya saben, escribiría poesía como tantos de esos fracasados en el amor y en la vida; o mentirosos, no sé.
¿De qué les quería hablar? No sé, pero a mi campaña de un Palito Pereira en mi mesa de luz (cada vez más posible, el entrenador lo está borrando del mapa últimamente), quiero sumar mi segunda campaña: quiero un Tola Antúnez para que me traiga el desayuno a la cama.
No, no siento deseo sexual por el Tola, ni mucho menos. Pero considero que levantarse temprano (cuando trabaje, ahora minga) con un desayuno y unos chistes o anécdotas de vida del Tola, me harán levantarme como nuevo.
También es cierto que muchos de ustedes están podridos de este personaje. Ah, yo no me canso, quiero más. Sí, mal pensados, sigan pensando groserías de mi persona y acúsenme de homosexual y esas cosas, que en realidad es para lo que les da el cerebro podrido por comerciales de Vesubio.
Tá, por ahí la voy dejando. Pensé en comentar un poco la publicidad de la que hablaba pero me perdí en esos ojos celestes de ese rubio inexpresivo.

Come on and dance with Vesubio. Vesubio, Vesubio…